Posteado por: bliques | noviembre 30, 2010

El nombre de la rosa

 

El autor dice transcribir la historia desde un manuscrito medieval, y la da por cierta.

         El libro relata en primera persona las memorias de Adso de Melk, un joven monje benedictino que acompaña a su sabio maestro Guillermo de Baskerville ex inquisidor y monje franciscano, cuando este es llamado a una oscura abadía, hogar de herejes fugados y monjes impíos y traidores, por un oscuro motivo, que implica resolver la muerte de un novicio allí ocurrida.

Fray Guillermo pone sus dotes deductivas, propias de Sherlock Holmes, a funcionar y enseguida descubre que el misterio va más allá de la muerte de un solo monje. A pesar de ello no es capaz de evitar una serie de crueles asesinatos, relacionados entre sí por la biblioteca, un laberinto lleno de trampas cuya entrada está prohibida, y  la posesión de un misterioso libro.

         Guillermo se adentrará en las retorcidas entrañas del siniestro edificio, donde intentará resolver el misterio junto al joven Adso, que descubrirá el amor cuando encuentre a una joven campesina a la que el cirellero da comida a cambio de favores sexuales.

         Al mismo tiempo la abadía es sede de una convención entre monjes franciscanos, que intentan librarse de ser nombrados herejes por mendigar y no tener posesiones y monjes dominicos, entre los que se encuentra un viejo enemigo de Guillermo, el cruel inquisidor Bernardo Gui, que acumulan riquezas y poderes.

         La historia se extiende durante una semana, en la que Guillermo y Adso se enfrentarán a una mano negra que entorpece sus movimientos, y a los recelos y rencillas entre los monjes que habitan la abadía, dominados por la imponente y malévola sombra del Edificio, en cuyo interior aguarda la biblioteca, oscura, prohibida y llena de secretos.

OPINIÓN PERSONAL

         Al leer esta novela, inevitablemente te pierdes en su atmósfera fría y oscura, sin poder evitar darle vueltas al misterio que envuelve todo el libro. Aunque tiene partes en las que, sinceramente, me he perdido -como cuando hace grandes descripciones de las herejías y corrientes filosóficas- me parece que es una novela muy interesante, de la que se pueden sacar grandes conocimientos y diferentes maneras de ver las cosas (todo hay que decirlo). Y las partes mejores, en mi opinión, son aquellas en  las que se describen los misterios y se obtienen pruebas, casi propias de las novelas policíacas, mientras que las partes filosóficas y más espesas son algo difíciles de entender y ciertamente no muy entretenidas.

         Una de las frases que más me gustó es un fragmento de la conversación entre Guillermo y el abad, en la que hablan de la toma de Beziers en el sur de Francia, durante la cruzada contra los cátaros o albigenses:

-Una guerra santa sigue siendo una guerra

-Una guerra santa sigue siendo una guerra. Quizá por eso no deberían existir guerras santas.

 Celia Hernando (Bachillerato)

 

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