Posteado por: bliques | diciembre 20, 2010

Memorias de una Geisha



Chiyo Sakamoto jamás pensó que  conocer al señor Tanaka Ichiro cambiaría su vida de una manera tan impresionante. La madre de la joven japonesa se estaba muriendo de cáncer de huesos, y su padre era ya muy anciano, por lo que no tardaría tampoco demasiado en morir, y en ese momento no quedaría nadie para encargarse de Chiyo y su hermana Satsu. Por ello, cuando Tanaka ofrece al señor Sakamoto encontrar un lugar para sus hijas, este acepta, y ambas son llevadas a Gion, donde son separadas. El destino de Chiyo es la okiya Nitta, en la que iniciará el duro camino que la llevará a convertirse en una de las más bellas Geishas del Japón de entreguerras, Nitta Sayuri.
Kurotani es el nombre que en Japón le dan a los años comprendidos entre la Depresión y la II Guerra Mundial.  Según el testimonio de Sayuri, en Gion no lo pasaron tan mal como en otras partes de Japón. Gracias al General Tottori, el danna de Sayuri (hombre adinerado, algunas veces casado, que tenía recursos para financiar los costos del entrenamiento tradicional de la geisha y otros gastos considerables.), recibían suministros regulares de alimentos, té, tejidos e incluso algunos productos de lujo, como el chocolate, y muchas otras okiyas les pedían ayuda. Sin embargo, hacia 1492, el General fue puesto bajo custodia y una semana después fue despojada de alimentos almacenados y ropas, que en otros lugares habían perdido ya hace tiempo, y hacia finales de ese mes, la asociación vecinal confiscó muchas de sus cerámicas y pergaminos para venderlas en el mercado gris (no es lo mismo que en el mercado negro, porque en el mercado gris, simplemente eran amas de casa que vendían sus cosas más valiosas para conseguir dinero).
En aquella época, muchas okiyas cerraron y las geishas acababan trabajando en fábricas, donde muchas perecieron en los bombardeos. Y finalmente, hacia mediados del año 1943, también le sucedió a la okiya Nitta.
Se han escrito muchas novelas ambientadas en la Edad Media, en Roma, en Arabia… pero pocas sobre el mundo de las geishas, un mundo en el que las jóvenes aspirantes son duramente adiestradas en el arte de la seducción, en el que su virginidad se venderá al mejor postor y donde tendrán que convencerse de que, para ellas, el amor no es más que un espejismo. Este libro relata fielmente la vida de las geishas, su aprendizaje, las duras pruebas que deben superar, las penurias que tuvieron que pasar durante la Depresión y la Segunda Guerra Mundial… desde el punto de vista de una geisha que vivió todo aquello.  En resumen, Memorias de una Geisha es una obra impresionante que verdaderamente recomendaría leer a todas las personas.

SILVIA HERCE (2º bachillerato)

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