Posteado por: bliques | abril 21, 2015

“No me esperes, Luna”. Valvanera Gómara. Primer premio del Concurso de relatos (Bachillerato).

 

 No me esperes, Luna.

Todo comenzó en una fría noche de invierno. Recuerdo que la lluvia se deslizaba sobre mi magullado cuerpo mientras un puñado de jóvenes corrían despavoridos a mi alrededor. A partir de ese momento, mi mente se nubló y caí desmayado en la húmeda tundra, sintiendo el roce de unos fríos labios en mi mejilla. Ahora estoy en un lugar seguro. ¿Dónde?, no puedo decirte dónde, pero sí contarte mi historia
***
Antes de que yo naciese, el mundo ofrecía una imagen desoladora. La Tierra, aquella que en algún momento olvidado de nuestra historia había mostrado un mosaico de colores impresionantes, lucía ahora un manto grisáceo en su superficie. De nada sirvieron las miles de medidas tomadas y los miles de papeles que se firmaron, las fábricas seguían contaminando y el mundo continuaba lentamente, pero directo hacía un oscuro abismo. No obstante, los gobiernos, temerosos de que las masas se rebelaran ante ésta deprimente situación, decidieron llevar a cabo un programa espacial colectivo que tenía como objetivo la colonización de la luna. El primer paso era construir casas-burbujas oxigenadas en la superficie lunar y el segundo, y más difícil, encontrar a gente que quisiese habitarlas. Aún recuerdo oír a mi padre decir que había sido la noticia del siglo XXV. Un siglo que, gracias a este suceso, vislumbraba una brizna de esperanza.

La expectación que, en tan poco tiempo, había generado la noticia, cayó en el olvido. Parecía que los gobiernos se habían burlado de nuevo de la humanidad hasta que llegó la tarde del 17 de enero. Aquella tarde la población mundial permanecía pegada a la pantalla del televisor viendo cómo un grupo de astronautas terminaban de construir las últimas casas- burbujas en la luna. Todo el mundo contemplaba aquel hecho histórico, bueno, todo, todo el mundo no. Mi familia era la excepción a la regla. Aquella tarde del 17 de enero, mi familia asistía a mi inoportuno nacimiento.
Aún recuerdo esos tiernos años de mi infancia con gran nostalgia. Durante mis primeros años de vida, me dediqué exclusivamente a boicotear las noches de descanso de mis padres. Lo único que hacía era llorar e incordiar. Así pasé 3 largos años, vamos, eso es lo que me contaron. Nunca fui al colegio, ni al instituto, no era obligatorio. Mis padres prefirieron educarme en casa. Ambos decían que ellos eran capaces de enseñarme lo necesario y no se equivocaron. Trabajaban como columnistas en el periódico “ The Green News”. Allí, defendían férreamente el cuidado del medio ambiente granjeándose numerosas enemistades, ya que el gobierno no permitía ningún tipo de crítica a su régimen “democrático”. Aun con todo, el “The Green News” se editaba día a día, clandestinamente, pero se editaba.

Pasaron los años, el proyecto espacial estaba parado, como esperando algo. Ese algo comenzó el día de mi 17º cumpleaños…

Lee el relato compelto: NO ME ESPERES, LUNA

Valvanera Gómara

 

 

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