Posteado por: bliques | diciembre 12, 2015

Andrés Neuman. Hacerse el muerto.

Comenzamos nuestro club de lectura de este curso. Como ya os hemos presentado en las clases, vamos a leer “Hacerse el muerto”, de Andrés Neuman.

Empezamos con una entrevista al autor:

  1. Para prepara tu primera entrada en el post debes leer los primeros relatos del libro (Un fusilado, Hacerse el muerto).
  2. Después lee los siguientes fragmentos de esta otra entrevista al autor:                                                               Rindes homenaje, con el primer cuento y quizá con el segundo, a Daniel Moyano. ¿Qué le debes al escritor argentino, violinista como tu madre?            Moyano era un excelente narrador y mi madre solía hablar de su libro “El trino del diablo”. Él sufrió una de las peores torturas, habitual en la dictadura argentina y en la guerra civil española: el simulacro de fusilamiento. Un acto tras el cual la víctima no puede evitar sentir que sus verdugos le han perdonado la vida. Me interesaba el estado de conciencia en que queda alguien que, tras parpadear por última vez, sigue viviendo. Esa mezcla de gratitud y miedo.
  3. No dejes de ver el cuentometraje sobre el primer relato, en el que -además de las imágenes- podrás oír la voz del propio autor.

4.  Ahora prepara el texto de tu primera entrada, a modo de un breve diario de lectura. Puedes seguir las siguientes preguntas (solo como guía): ¿qué primera impresión me ha dejado de la lectura?; ¿qué propone el autor con el cuento sobre el fusilado?, ¿cuáles son las sensaciones que transmite el narrador?, ¿cómo me siento cuando lo leo?, ¿por qué el título de “hacerse el muerto”?, ¿es cómico, es trágico, es un juego?

5. Tampoco dejes de ver este vídeo: “Un suicida risueño”

¡Esperamos vuestros comentarios! (Nota: los comentarios en este blog necesitan “autorización”; por eso no os preocupéis si no aparecen publicados justo después de que los hayáis enviado; los moderadores del blog los leen primero).

 

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Responses

  1. He terminado de leer los relatos de “Una silla para alguien” y mi mente ha explotado. Quizá sea porque Neuman es demasiado abstracto para mí, pero no por ello me gusta menos. Sinceramente, no puede imaginar lo que debe de haber sentido al perder a su madre. Supongo que rabia, impotencia, soledad y desorientación. Y es que nadie nos prepara completamente para perder a alguien, y no podrán hacerlo nunca. Es un camino que tenemos que aprender a recorrer por nosotros mismos y nadie puede ayudarnos.
    Sobre los relatos de Neuman, estos están cargados de dolor. Lo cierto es que esperaba encontrarme, como en los relatos anteriores, una alabanza a la vida y a la esperanza, pero no. El final de “Una silla para alguien” es muy triste: esperar con ansias y fervor algo que no llega y que probablemente nunca lo hará. Algo así sucede con la muerte: esperamos que la muerte sea algo que no nos afecte a nosotros y solo les ocurra a los demás. No importa lo mucho que nos recuerden que somos mortales: al final siempre tenemos la impresión de que somos ajenos a ella. Y tal vez sea mejor así. Pero cuando la muerte se presenta ante nosotros en toda su magnitud, caemos en cuenta de lo ingenuos que hemos sido.
    Opino que una vida sin esperanzas es una vida abocada al fracaso: si no podemos soñar, imaginar y creer que superaremos nuestras limitaciones, ¿entonces qué nos queda? Llevar una vida al lado de las sombras de los hechos a nadie le gusta: la evasión es fundamental para sentirnos libres. Por ello, creer que la muerte no es nuestro final no es descabellado: es necesario para seguir viviendo. Y tal vez la única manera de experimentar la vida en su auténtica dimensión.

  2. El autor de este conjunto de microrrelatos, Andrés Neuman, en éste primero titulado “El Fusilado” me ha hecho reflexionar sobre el momento al que todos tendremos que enfrentarnos simplemente por haber tenido la suerte -o la desgracia- de nacer: la muerte. La muerte siempre ha sido un misterio para el ser humano, con un toque atractivo o quizás morboso. Nadie sabe lo que pasa justo antes, en el momento y después del hecho en sí, y eso es lo que da pie al autor para imaginar.
    Como decía, en este primer relato en el que hay un ‘simulacro de muerte’ nos muestra que el peor momento es cuando has asumido que vas a morir en instantes. No sabes si pensar que ya estás muerto, si pensar si tu vida ha merecido la pena, o simplemente pedir clemencia. Tener tu vida en manos y antojos de otra persona es muy duro psicológicamente, hecho que podríamos aplicar a día de hoy en algunas situaciones, como la violencia de género, “bullying”…
    El autor concluye dejando caer que lo peor no es la muerte en sí, ya que en ese momento dejas de existir, de sentir dolor y de pensar, sino el maltrato psicológico al que le somete el General, la sensación de impotencia…

  3. Al leer los primeros relatos de hacerse el muerto he podido ver que hay distintas formas de comprender la muerte. En “el fusilado”, cuando el protagonista está al borde de la muerte, se encuentra ante dos sentimientos contradictorios. El deseo de seguir con vida contra la necesidad de acabar con la agonía que está sufriendo y que solo acabará una vez muerto. Por otra parte, se puede ver cómo los soldados aprovechan su poder para jugar con la muerte de otra persona. Nos demuestran que lo peor no tiene por qué ser la muerte misma, sino el sufrimiento momentos antes de morir.
    En el segundo relato, “hacerse el muerto”, nos encontramos con una persona que hace de su propia muerte un juego desde que era un niño. Este juego, con el tiempo, se ha convertido en una forma de evadirse de la vida y sus problemas.

  4. Tras haber leído el tercer relato de el libro de Andrés Neuman “Estar Descalzo”: Nos cuenta que con veinte años de edad este se da cuenta de lo que es la muerte. Ve lo que es que es la muerte debido a que su padre tiene que entrar al quirófano.Él entra al quirófano, con los pies formando una irónica V de victoria, la enfermera le entrega a él los zaptos de su padre, este se encuentra a la espera de lo que succederá cuando los médicos salgan a darle noticias, en este momento se nota algo de tensión y nerviosismo en su hijo debido a que no sabe lo que le deparará el futuro a su padre. Los zapatos son el recuerdo de su padre,de cómo andaba, cómo con el paso del el teimpo se va pareciendo poco a poco cada vez más a él.
    Para concluir, he de hablar sobre la muerte, debido a la gran importancia que tiene esta en todas las vidas de los seres humanos, ya que está continuamente en nuestro mundo, y los mundos de nuestras personas más cercanas, y superar la muerte de alguien cercano a ti, sé que es duro y dentro de este contexto podemos observar que hay que muchas maneras de enfrntarse a ella, unos se hunden, otros se sobreponen. A mi manera de ver, la muerte es algo muy habitual en nuestro entorno y creo que todos tendríamos que estar preparados por si nos pasa a nosotros mismos o a gente cercana, y porque es el ciclo de la vida y no podemos evitarla por mucho que queramos.

  5. Tras leer los dos primeros capítulos de esta libro de Andrés Neuman (“El fusilado” y “Hacerse el muerto”) nos damos cuenta del tema principal en ambos que es la muerte, una muerte que el autor analiza desde un punto de vista filosófico cuando en el primer capitulo trata de aceptar lo que le va a ocurrir ( va a ser fusilado), para su sorpresa y la de todos resulta ser una broma. Desde mi punto de vista la muerte e algo que a todos nos llega algún día y que muy pocas veces nos planteamos su presencia. Sin embargo aquí el autor trata de hacernos ver cómo el hombre puede reaccionar ante la presencia de la muerte.
    El segundo relato habla de cómo un simple juego, que todos alguna vez hemos hecho, es la manera de sentirnos libres y no solo eso, además de que hacerse el muerto es una manera de saber que seguimos vivos.

  6. Después de leer estos primeros relatos que nos ofrece Andrés Neuman,me encuentro pensando en la muerte,en las experiencias que pueden vivirse con la muerte y también en las reacciones y momentos que se viven tras la muerte de un ser querido. En estos relatos,el autor nos da una visión quizás distinta o algo peculiar a cómo podemos pensar en la muerte.
    Por ejemplo,en el primer relato,”El fusilado”,nos encontramos con Moyano,al cual van a fusilar en unos instantes,en ese momento anterior a su muerte él piensa en muchas cosas,en su abuelo,en si es digno morir de esa forma,en si todo el mundo tendrá las sensaciones que él tenía en ese momento… Esto a mí me lleva a reflexionar en cómo serán los instantes anteriores a tu muerte,en qué piensas en ese momento,o en quién se te pasa por la cabeza o qué momentos de toda tu vida son los que recuerdas;como se suele decir,quizás ves pasar tu vida en un segundo,o quizás no y es todo inmediato y de repente,ya no estás.
    Por otra parte,en el segundo relato “Hacerse el muerto”,nos encontramos con un padre al cual le gusta hacerse el muerto.Por lo que vemos,este hombre no tiene ganas de continuar viviendo,mira pero no ve nada,piensa pero no quiere pensar,hasta que finalmente aparece su hijo y se da cuenta de que gracias a él sigue viviendo. Yo creo que lo que este relato muestra es cómo hay personas que pueden hacerte creer,esperar cosas de la vida,tener esperanza,en cómo consiguen hacerte vivir,y es que siempre se suele tener a alguien que consigue todo esto,alguien que es tu pilar y hace que no te caigas y continúes.
    La primera vez que leí estos relatos me quedé un poco extrañada,ya que hay que saber interpretar el significado que el autor nos da,pero al final creo que conseguí entenderlos. Eso es lo que creo que por una parte es atractivo de este libro,ese misterio,doble sentido y concepción de las cosas que Andrés Neuman muestra y que puede que en el día a día no pensemos en ellas.

  7. Parece increíble que dos relatos tan breves necesiten ser leídos más de una vez para llegar a hacerte una mínima idea de lo que el autor quiere transmitir, una idea diferente a cada persona, cosa que embellece y da vida a este tipo de libros.
    En el primer relato, “El fusilado”, se nos habla de un falso fusilamiento a Moyano, una broma del pelotón la cual puede llegar a herir más que una herida superficial. En el transcurso del relato se nos va mostrando las diferentes etapas por las que Moyano pasa. Su primera etapa es recordar el pasado y pensar en cómo aquello que hacía el pelotón podía resultarle lógico y ético a alguien. Yo esta parte la relacionaría con lo típico que se dice, que ves pasar tu vida en un segundo, en ese momento pequeño en el que estás entre la vida y la muerte. Seguidamente, nos muestra el lado más rabioso y vengativo de Moyano, intentar plantar cara a la muerte, sin éxito alguno. Finalmente al escuchar el sonido de los gatillos, le resultó armonioso, quizá por el hecho de evadirse ya de una vez de la idea de muerte que le recorría por la cabeza en esos últimos momentos. Para su asombro, todo era una mentira, volvió a apreciar las cosas buenas que tiene la vida, pero se quedó como muerto, al tener que volver a pensar en cómo la muerte llegará.
    En el segundo relato “Hacerse el muerto”, se nos habla de un padre de familia al cual no le desagrada la idea de morir. Para él morir es un estado de relajación, es evadirse de todos los problemas y no tener que pensar nunca más en ellos, esto es lo que todos deseamos en vida, pero tiene un precio caro, la muerte. Por otra parte nos muestra lo importante que son para un padre sus hijos, a un padre que no le gusta vivir, que le gusta pensar en la muerte como salida a sus problemas, vemos un padre que sacrificaría sus deseos por la gente a la cual quiere.
    Realmente son dos relatos que te hacen pararte a pensar mucho y como he dicho antes con una interpretación personal para cada uno. Ésta ha sido la mía y seguiré leyendo el libro ya que me ha gustado y me ha hecho pensar, cosa imprescindible en cualquier libro que se precie.

  8. Durante la lectura de estos dos primeros relatos, me he ido dando cuenta de todo lo que el autor nos intenta transmitir en el espacio más reducido posible y, la verdad, no me desagrada.
    El primer relato,”Hacerse el muerto”, intenta hacernos reflexionar sobre nosotros mismos, nos intenta hacer ver que de la única forma en la que nos sentimos en paz con nosotros mismos es haciéndonos los muertos, ¿por qué? Porque los muertos no se enteran de lo que sucede alrededor suyo, se puede decir que tienen su propio mundo y, al fin y al cabo, en ese mundo paralelo se es más feliz.
    El otro relato titulado “El fusilamiento”, es muy duro y no deja indiferente a nada ni a nadie, ya que nos plantea varios problemas sobre nuestra existencia y, lo más importante, cómo acabarla. ¿Es necesario sentirse glorioso y “victorioso” tras acabar una vida que quizás no haya sido la que te hubiese gustado llevar realmente? En este aspecto, apoyo al autor ya que en esos momentos pocas opciones te quedan y, agarrarse a un clavo ardiendo, es una de las mejores, así que no tengo nada más que decir que…¡Qué orgullosos somos los humanos!

  9. Hacerse el muerto:
    Estos primeros relatos me han dado que pensar con respecto a este curioso “juego” que de una forma u otra todos hemos tenido la necesidad de probar. Esas ganas de sentirnos con el poder de decidir cuándo morir y cuando “volver a respirar”. Pero lo curioso es que al fin y al cabo a todos nos causa un efecto antagónico al que realmente tenemos cuando esto ocurre de verdad. Ese momento en el que nos tiramos, cerramos los ojos y dejamos de existir a la vez que existimos, nos desentendemos de la vida, de nuestras obligaciones y tareas. Yo creo que esto lo hacemos por caprichosos, por esa necesidad de hacer lo que queramos cuando queramos, aunque por desgracia para algunos la muerte es irreversible y eso es algo que siempre tenemos presente, así que mientras tanto ensayamos para cuando llegue nuestro día.
    Yo personalmente he muerto y resucitado decenas de veces, he sido cómplice de asesinar a mi propio hermano, a la vez que actué como la ambulancia que con gritos y sirenas lo lleva hasta la camilla de un hospital y automáticamente me convertía en la doctora que le salvaba la vida y lo traía de vuelta. Todo termina en carcajadas.
    Fue bonito mientras duró…

  10. Tras haber leído los tres primeros relatos del libro “Hacerse El Muerto”, todos ellos tienen en común el tema de la muerte y cómo cada uno de los personajes va actuando respecto a la idea de la muerte.
    1º “El Fusilado”: Moyano se enfrenta a la muerte ante un pelotón de fusilamiento y cuando escucha la palabra “preparen”, empieza a pensar cómo morir dignamente, piensa en su abuelo, en cómo estarán los soldados, y cuando escuchó “fuego”, cerró los ojos, quería gritar, insultar a alguien. En esos momentos ante la muerte, no sabes cómo reaccionar, si llorar, gritar, sonreír, pero en este caso no pasó nada, ya que había sido una broma macabra dejándolo a él tirado, jadeando y todo muerto.
    2º “Hacerse El Muerto”: trata de eso, del juego de creerse muerto, estar tumbado inmóvil, sentir la respiración, sin querer pensar ni ver nada, solo estar vivo. Se relaja jugando a la muerte. Entra su hijo, acaba el juego y la vida continúa. Para mí sería un juego muy duro, no me gusta tener esa sensación de estar muerto, y creo que a nadie le gustaría, ya que por muchas cosas malas que te puedan pasar, siempre hay alguien bueno que te alegra y te haga feliz.
    3º “Estar Descalzo”: con veinte años se da cuenta de la muerte, su padre entra al quirófano, con los pies evocando una irónica V de victoria y al él le entrega la enfermera los zapatos de su padre, no sabe qué pasará cuando salgan a darle las noticias, los zapatos son el recuerdo de su padre, cómo andaba, cómo él se va pareciendo poco a poco cada vez más a su padre.
    En conclusión, la muerte existe, está continuamente en nuestras vidas, familiares, amigos y inevitablemente a todos nos llegará. La forma de afrontarla influye en nuestra vida, sé que nos es fácil saber afrontarla, es un golpe muy duro, pero nosotros seguimos vivos, hay que saber vivir con todo lo que pueda ocurrir en nuestra entorno, la vida hay que disfrutarla ya que solo son dos días.

  11. Tras haber leído los dos primeros relatos: “El Fusilado” y “Hacerse el Muerto” podemos apreciar que los dos están relacionados con el tema de la muerte, pero no tienen nada que ver el uno con el otro puesto que son dos perspectivas completamente diferentes de contemplar la muerte. En el primer relato “El Fusilado”, Moyano se espera la muerte siendo consciente de que va a llegar de inmediato. Por muy inverosímil que le parezca lo van a fusilar, y trata en tan angustioso momento, de razonar su postura ante lo que va a suceder de forma contradictoria sin encontrar respuesta a su multitud de preguntas. En el segundo relato “hacerse el muerto”, es una especie de juego , de evasión de la realidad puesto que sabe que después de hacerse el muerto, no llegará la muerte. No encuentro ninguna muestra de sadismo, simplemente es un acto de reafirmacion de la persona en que esta vivo.

  12. Probablemente «El Fusilado» esté enormemente inspirado por los terribles hechos que protagonizaban el día a día argentino durante la dictadura del general Videla. Aquella terrible represión sobre la población argentina que era hecha pública de una forma discreta, que parecía ser ocultada, aunque siempre con la intención de quedar grabada en la retina de todo el mundo, para evitar cualquier tipo de insubordinación. Secuestros, asesinatos, detenciones y torturas fueron hechos que marcaron a una generación entera de platenses. Entre estas torturas, estaba el falso fusilamiento, capaz de hacer más daño a la víctima que el fusilamiento auténtico, ya que pone al pobre desgraciado que lo sufre, en la agonía de encontrarse entre la vida y la muerte una y otra vez, haciendo que chasquido hueco del percutor golpeando el vacío del cañón, haga mucho más daño que el impacto de bala.

  13. En estos dos primeros relatos he de decir que el autor me ha ganado completamente, el título ya me llamó la atención; “Hacerse el muerto”, porque no sabía por dónde podía encaminar el tema de la muerte, un tema muy serio y delicado.
    En el primero de ellos nos cuenta, básicamente, lo que piensa una persona cuando sabe que está a punto de ser ejecutada. El autor ha escogido una situación muy dificil psicológicamente para una persona.
    Nunca me había planteado este tema, tal vez porque espero que nunca me encuentre en esa situación, pero creo que es algo muy interesante que me ha hecho reflexionar. Probablemente lo que todos haríamos sería una pequeña reflexión sobre la vida que hemos tenido y si estamos orgullosos o no de nuestra vida. Personalemnte esto ha conseguido eso, que reflexione durante un momento sobre si es así la vida que quiero y si estoy orgullosa de ella.
    El segundo microrrelato, no lo he acabado de entender bien por lo que he hecho mi propia interpretación. Para mí, el autor no quiere decir literalemente que se haga el muerto tumbándose en el sofá y cerrando los ojos, sino que intenta suicidarse porque tiene una vida dura y como desde siempre le ha gustado lo de hacerse el muerto, me imagino que en el mar, lo que te produce una sensación de relajación; quiere volver a sentir esa paz. pero al ser ya mayor va más allá; pero ¿qué pasa cuando su hijo aparece en la habitación justo cuando lo intenta? Recapacita. Recapacita y piensa en las cosas buenas de la vida. como su hijo, y que es la mayor razón para seguir viviendo, por lo que continúa con su vida.
    En conclusión, al leer estos dos relatos veo que el autor utiliza el tema de la muerte de diferente manera a como lo hacen los demás, por ejemplo en el segundo lo utiliza se puede decir que como un “objeto”: se “hace el muerto” y luego se “deshace de hacerse el muerto”. En definitiva, me quedo con ganas de leer mas relatos e ir poco a poco descifrándolos.

  14. Tras dar por finalizada la lectura de los dos primeros cuentos de este libro, puedo decir que innegablemente el tema que el autor quiere exponer es la muerte, la muerte admirada desde dos puntos de vista, dos prismas que nos enfocan al mismo tema, pero que nos hacen verlo de manera diferente.
    Primero, nos narran la historia de la muerte de individuo, no del cuerpo y lo que físicamente representa la muerte, nos expone la historia de como se disponen a fusilar a Moyano, el protagonista en un continente temporal muy pequeño consigue desarrollar una marea de pensamientos y sentimientos increíblemente amplia, aprecia todo su entorno, en una paradójica aferración a la vida, mientras que de manera casi natural se desprende de la vida, pero en último momento, nada se oye de aquel esperado estruendo de los fusiles cumpliendo su brutal cometido, todo sigue igual, las risas de los soldados sustituyen al silencio que esperaba oír, todo es una broma, entre risas e insultos Moyano descolocado vuelve a ubicarse. De esta manera Neuman nos narra cómo muere un hombre, cómo él mismo en su mente aprieta los gatillos de los fusiles, todo para evitar el miedo e intentar morir de una manera honrada.
    En el segundo relato, nos cuenta cómo en muchas ocasiones nos hacemos los muertos, un truco tan vulgar e infantil como creer que cuando te tapas los ojos nadie te ve. Nos demuestra que las personas muchas veces intentamos huir del mundo, del agobiante ritmo de vida que se nos ha impuesto, y de las preocupaciones que nos atormentan, aunque sea un momento, en el cual nuestro gran cerebro rebosante de inteligencia solo se centra en parecer un cadáver lo mas verídico posible. Por estas razones a mi parecer nos humilla, humilla nuestra forma de actuar cobarde y propia de animales asustados, y nos incita a ser más valientes, a no hacernos los muertos ante la vida, porque morir al fin y al cabo no es triste, sin embargo sí lo es vivir muerto.

  15. Tras haber leído los dos primeros microrrelatos: “El fusilado” y “Hacerse el muerto”, nos damos cuenta que ambos tratan de un tema, la muerte.

    El primero lo presente narrando el simulacro de fusilamiento de Moyano por un general y su tropa. Nuestro protagonista, ante esta situación cierra los ojos, dejando paso a sus emociones y sentimientos. Al darse cuenta de que solo era una broma pesada y que iba a seguir viviendo, los abre y empieza a llorar, mientras la tropa se ríe, pues había conseguido lo que quería, crear miedo.
    El autor, con la reacción final de Moyano, nos muestra cómo tras algunas situaciones apreciamos mucho más las cosas simples de la vida y la vida en sí.

    El segundo lo relata a través de una persona que se hace la muerta y durante una de esas sesiones se pregunta el porqué. A esto responde dándose cuenta de que lo interesante de hacerse el muerto es darse cuenta de lo vivo que estás.

  16. Al leer los dos relatos iniciales de “Hacerse el muerto” descubres que el tema principal presente en los dos cuentos es la muerte. En el primer relato vemos a Daniel Moyano mostrándonos su faceta más valiente al ser llevado a un paredón de fusilamiento para ser fusilado, siendo al final una broma de los soldados. En el segundo relato, se ve un juego con la muerte, ya que al hacerse el muerto,escapa de la realidad y logra de alguna manera evadirse de la vida.

  17. Depués de leer los dos primeros relatos de “Hacerse el Muerto” libro escrito por Andrés Neuman, he podido llegar a la conclusión que ambos hablan sobre el punto de vista de la muerte según Andrés. Lo que más me llama la antención de estos relatos es su final.
    En el primer relato describe la situación en la que se encuentra Moyano, el cual sera fusilado y en los momentos anteriores a este fusilamiento, Moyano piensa sobre la muerte y llega a la conclusión de que morir es algo normal y esto provaca que se envalentone y ya no tenga miedo a esta, y con el paso del tiempo va pensando en cómo plantar cara a sus agresores. Al final lo que sucede es que dejan medio muerto a Moyano y confuso ya que solo querían burlase de él. Me llama la atención la frialdad que estos soldados que tienen con Moyano.
    En el segundo relato habla sobre una persona a la cual lo que le gusta es hacerse el muerto, y a mí, debido a esto, lo que me sugiere es que esta persona lo que necesita es evadirse de todo en genera,l y cuando necesita algo, él vuelve al mundo y deja de hacerse el muerto.
    Estos dos relatos son relatos cortos, el tema principal en ambos es la muerte y estos tienen gran contenido e invitan al lector a reflexionar sobre la muerte, sobre qué hay después de ella.

  18. Abro el libro asistiendo a mi fusilamiento una tarde más, sin muchas ganas y encima me topo con que todo esto era una broma, pero me encantó, lógicamente, pues iba a suicidarme. Fíjate si eran mágicos estos relatos que para cuando he abierto los ojos ya estaba con ganas de hacer este diario de lectura.
    Andrés Neuman se ha hecho el muerto para llamar la atención porque vivo está, mucho.
    En los primeros relatos la muerte es el tema principal. A Moyano, el protagonista de esta farsa, se le pasan tantas cosas por la cabeza antes de morir que él mismo acaba derrotado, “todo muerto”. Después se convierte en un niño que tiene la necesidad de hacerse el muerto para sobrevivir a él mismo, jugando.El último, un suicida risueño que tiene la necesidad de verse frente a la muerte ¿por qué?, ¿y por qué no?. “Procuro divertirme” dice, no hace falta más.

  19. Tras finalizar de leer los dos primeros relatos de “Hacerse el muerto” te das cuenta que de alguna manera ambos están relacionados con el tema de la muerte. En el primero “El Fusilado” narra la breve situación en la que Moyano se encuentra. Aparentemente va a ser fusilado por un pelotón.Es en ese momento cuando el personaje se da cuenta de que va a morir, quiere hacerlo de una manera noble, quizás incluso plantando cara a sus ejecutores, pero no puede. Algo se lo impide. Es en el momento en el que en lugar de oír la bala saliendo del fusil oye el sonido del gatillo, nadie le ha quitado la vida.Todo ha sido una broma pesada por parte del general y del pelotón, que mientras Moyano está tendido en el suelo, se ríen de él. En su interior él está realmente muerto.
    El segundo relato se llama “Hacerse el muerto”.Nos muestra una de las situaciones que todos hemos experimentado alguna vez, en la que nos sentimos cercanos a la muerte, pero seguimos estando en vida. Ese sentimiento que nos llena mientras nos hacemos el muerto. Mientras somos pequeños, todos hemos hecho esto alguna vez, jugando a evadir una cosa tan seria como la muerte, ganarle en una batalla imaginaria. Es por eso que nos gusta hacer estas cosas, nos gusta jugar contra situaciones que en la vida real sería una partida perdida. Por eso en cierto modo considero que sí somos un poco sádicos, como se nos pregunta en el texto. Intentamos enfocar de otra manera los problemas serios que se nos presentan en la vida. Es por eso que los hacemos sobre todo cuando somos pequeños, para nosotros es un simple acto, caer muerto al suelo, ya está, después nos levantamos y seguimos a lo nuestro, sin pensar en nada más que en intentar parecer un cadáver lo mejor posible.

    En ambos relatos me ha sorprendido la forma tan diferente, y a la vez tan parecida, de enfocar la muerte.

  20. Después de haber leído los dos primeros relatos del libro “Hacerse el muerto” de Andrés Neuman, se puede ver como los dos se centran principalmente en el tema de la muerte.

    En el primer relato, “El fusilado”, se nos narra la situación de Moyano, un hombre que está apunto de ser fusilado. Debido a esto, podemos ver como el protagonista se plantea todo tipo de cuestiones relacionadas con la idea de la muerte al mismo tiempo que intenta asimilar la situación tan torpe, irreal e inmediata por la que está pasando. Finalmente, vemos como se trataba de una broma y Moyano se queda confuso y ridiculizado.

    En el segundo relato, “Hacerse el muerto”, se nos presenta la idea de una persona a la que le gusta fingir que está muerto, cosa que todos hemos hecho alguna vez, sobretodo cuando eramos niños. Este fragmento nos recuerda que podemos jugar con la idea de la muerte pero nunca experimentarla por completo.

  21. Los relatos “Hacerse el muerto”, “El fusilado” y “Un suicida risueño”, así como los cuentometrajes de los dos últimos, nos presentan un elemento común: la muerte. Sin embargo, lo que da lugar a estos textos no es el propio acto de morir (que no se llega a producir en ninguno), sino la forma de afrontarla, de asumirla, de sentirla, de esquivarla… Es decir, son un reflejo de todo lo que sienten y piensan los diferentes personajes, todo aquello que la muerte produce en ellos.

    El primero de los relatos, “El fusilado”, narra el simulacro de fusilamiento del escritor argentino Daniel Moyano. En este caso, la muerte sorprende al muerto; le sorprende con la vida. A Moyano, al verse maniatado frente un pelotón de fusilamiento, primeramente nada le parece más inverosímil, menos real, el peor de sus miedos hecho realidad. Posteriormente, Moyano encuentra orden y acto irracionales, ilógicas, incluso antinaturales; inmediatamente, se da cuenta de que es absurdo pensar en eso, la decencia, segundos antes de morir. Finalmente, intenta llegar la muerte de la forma menos patética, menos torpe, con algo de nobleza y, por qué no, valentía. Las tres “fases” por las que pasa Moyano, antes de oír los gatillazos, se corresponden con las órdenes del general de “Preparen”, “Apunten” y “Disparen”; y son una especie de proceso de incredulidad, resignamiento y aceptación de su propia muerte. Esto no es coincidencia, marca el ritmo de el relato y consigue contar la profunda evolución del pensamiento de Moyano haciendo al lector darse cuenta de que esto sucede en un tiempo tan reducido como el que se tarda en fusilar a una persona. Durante todo este proceso, de apenas unos pocos segundos, Neuman refleja los pensamientos que con gran velocidad se entrecruzan en la muerte de Moyano. Esta amalgama de ideas, es una de las cosas que Andrés Neuman busca con sus obras, la mezcla; tanto en el contenido como en la forma, así como en género o temática. Esta mezcla la consuma con la última parte del relato; Moyano no muere, Moyano sigue oyendo las mofas de sus verdugos, oliendo el aire de la mañana, percibiendo el canto de los pájaros, saboreando la saliva seca en sus labios, viendo como el pelotón, comentando entre risas lo sucedido, se aleja dejándolo de rodillas entre el barro. En este fragmento final, el autor hace un excelente juego de sensaciones con casi los cinco sentidos, además de darle un contrapunto sorprendente y llamémosle “humorístico” a la historia. En la adaptación audiovisual, esto se plasma al cambiar de ambientación, al abrir los ojos Moyano y pasar de no mostrar nada, un fondo blanco, a ubicar la acción en un bosque. El autor realiza otro juego, otra insinuación, otra sugerencia; un concepto aparentemente contradictorio (Otra de las sensaciones que busca en sus obras, la contradicción): termina el relato diciendo que a Moyano lo dejan tirado, “todo muerto”.

    “La brevedad del microrelato es engañosa”, dice el autor en alguna de sus entrevistas, al igual que explica que ante libros y películas le gusta hacerse la pregunta “¿Qué actitud, qué postura debo tomar? ¿Qué se espera de mi ante esto?”. Se podría decir que este relato, plasma a la perfección estas ideas del autor. En primer lugar, este relato comienza con preguntas; es más, casi la mitad de su extensión son preguntas. Preguntas que captan la atención del lector desde el primer momento un llamativo “¿Por qué nos gusta hacernos los muertos?”, que encabeza el relato, y las interrogaciones posteriores, ya nos hacen plantearnos, a parte de una respuesta, nuestra actitud ante el texto. A su vez, estas preguntas hacen plantearse al lector otras a través de la afirmación “y seguimos siendo niños”, expresiones como “Momias de nuestro propio futuro” o la experimentación de un “placer ácido” al presenciar “el cadáver que todavía no somos”. ¿Qué quiere dar a entender el autor con todas estas preguntas? O mejor dicho, ¿Qué quiere que entienda? Incluso ¿Cómo quiere que lo entienda? Esto es algo que Neuman hace con gran maestría, usar tanto un lenguaje sugerente, como una forma que incite a la reflexión interna para que el relato no acabe allí donde se encuentra el punto final, sino que siga en la imaginación, en la memoria, en la mente, para que, en definitiva, siga en el lector. Por eso cree (y lleva razón) que: “La brevedad del microrelato es engañosa”. Dicho esto, veamos como termina el microrelato. A las preguntas formuladas el relato aparentemente ofrece una respuesta “sencilla y por tanto misteriosa” y es que “sobrevivimos a nosotros mismos” que “derrotamos a la muerte jugando”. Para concluir, otra vez, Neuman introduce un final que hace releer, hace pensar otra vez, hace darle otro significado a todo lo anterior… “Entra a casa mi hijo. Volveré a respirar.” Con este final, y con todo lo anterior, cada lector puede darle un significado personal, subjetivo, propio; que es lo que en el fondo busca el autor. Yo, por ejemplo, puedo ver a un padre o a una madre intentado justificar su angustia hasta que aparece su hijo en casa; pero es eso, simplemente una opinión una visión, una posible continuación o justificación del relato un posible añadido subjetivo a el sugerente texto. Me gusta este mordaz juego en el que poco a poco (en este relato se puede ver muy bien), el autor va concentrado sutilmente el significado que el lector le pueda dar al relato en un punto, desde las preguntas tan generales del principio hasta las respuestas (si se las puede considerar así) del final; y todo cambia, todo toma una nueva perspectiva, un nuevo punto de partida con la última línea. Inteligente, ácido, Neuman.

  22. Al acabar de leer los primeros dos relatos del libro de Andrés Neuman llego a la conclusión de que los dos están relacionados por el tema principal, la muerte.
    El primer relato nos describe la situación de Moyano, un hombre al cual lo van a ejecutar. Los momentos previos a su fusilamiento, Moyano piensa que morir es algo natural y se envalentona ya que no tiene miedo, pero conforme va pasando el tiempo va pensando en cómo plantar cara a sus agresores. Finalmente lo dejan medio muerto y confuso ya que lo único que querían era reírse de él.
    El segundo relato trata sobre una persona a la cual le gusta hacerse el muerto, lo cual me lleva a pensar que quiere evadirse de todo y cuando él lo necesita vuelve otra vez a la vida.
    Todos estos relatos intentan hacernos pensar sobre el punto de vista de Andrés sobre la muerte, la cual la hace cómica y diferente.

  23. Tras acabar la lectura de los dos primeros relatos de Andrés Neuman del libro “Hacerse el muerto”, se aprecia que el tema principal es la muerte contada desde una perspectiva que nunca había visto. Lo que más me llama la atención de estos dos relatos es el final de cada uno de ellos.
    En el primer relato el protagonista (Daniel Moyano) piensa que va a ser fusilado pero los soldados le están haciendo una broma. En este tiempo Moyano relata sus sentimientos desde una perspectiva filosófica. Me llama la atención la forma de Moyano de afrontar la muerte y como los soldados juegan con sus sentimientos.
    En el segundo relato también el tema principal es la muerte. El autor quiere expresar que le gusta la sensación de hacerse el muerto pero estando vivo para saber lo que se siente.
    Los dos relatos solo tienen relación en el tema de la muerte. Son relatos muy cortos pero con mucho contenido que te hacen reflexionar sobre la muerte y si hay algo después de ella.

  24. Los primeros cinco relatos (“El fusilado”, “Hacerse el muerto”, “Estar descalzo”, “Un suicida risueño” y “Después de Elena”) tienen en común el tema de la muerte y la peculiar manera de afrontarla de cada uno de los personajes. Únicamente, el primer relato, El fusilado, se aleja un poco de esta dinámica puesto que la intención del escritor es denunciar una práctica cruel y macabra que se realizaba durante la dictadura argentina y consistía en una “simulación de fusilamiento”, donde la víctima (en este caso, el escritor Daniel Moyano) cree asistir a su propia muerte solo para descubrir que era una “broma”. En cualquier caso, la actitud de Moyano ante la muerte es de resignación ante un destino ineludible y la incapacidad humana para hacer algo al respecto y evitarlo.

    En cambio, el resto de relatos tienen como objetivo sorprender al lector e incitarle a pensar a través de unas historias muy diferentes y curiosas. La primera de ellas, “Hacerse el muerto”, describe un comportamiento bastante inusual en un adulto: al protagonista le gusta fingir estar muerto, tal y como si fuese un juego de niños. Tal vez parezca que no existe una razón para semejante actitud, pero si nos fijamos en una de las últimas frases del texto (“sobrevivo a mí mismo”) puede que lo entendamos: paradójicamente, cuánto más el protagonista juega hacerse el muerto, más vivo se siente. Esto es así porque, al dejar de respirar, el cuerpo del protagonista se rebela y lucha por sobrevivir (“la selva de las arterias y la montaña rusa de los nervios”); de modo que puede afirmar que, literalmente, sobrevive a sí mismo.

    El segundo relato, “Estar descalzo”, es un poco más sobrio que el resto. Describe las impresiones de un hijo sobre la muerte de su padre, del que solo conserva un par de zapatos viejos que terminaron adaptándose a la forma de sus pies. Los zapatos son, entonces, una especie de “molde” que le permiten al hijo recordar como era su padre y su particular forma de caminar. Dado que al protagonista cada vez le quedan mejor los zapatos, se puede pensar que cada vez el hijo se parece más al padre y, en cierto modo, su padre sigue vivo a través de él. Se trata de un tema típico: la perduración del individuo a través de los descendientes. El individuo muere y desaparece, pero existe parte de él en sus hijos, de modo que de alguna manera sigue existiendo.

    El tercer relato, “Un suicida risueño”, puede ser más difícil de entender: el protagonista desea suicidarse pero es incapaz de apretar el gatillo y hacerlo. En su lugar, sufre un ataque de risa que le obliga a aplazar su intento de suicidio indefinidamente. Para mí, no se trata de una risa histérica o un estado de una enajenación mental o humor macabro, sino de una especie de humor absurdo. Los problemas, la desesperanza, la amargura y la depresión pierden importancia y se diluyen en vagos fantasmas ante algo tan sencillo y fácil pero significativo como es apretar un gatillo. En ese momento, los problemas del protagonista no existen y se queda a solas con su posible muerte, que deja de tener sentido y se convierte en algo absurdo. Es por eso que el protagonista no puede suicidarse puesto que, al final, se trata de algo ridículo.

    Por último, el cuarto relato, “Después de Elena”, es mi favorito porque es el más complejo y opino que el giro de la trama final le da un toque especial. Se trata de un relato creado para hacernos reflexionar y pensar. Empieza de una manera sencilla, describiendo las sensaciones del protagonista después de la prematura muerte de su mujer. Este siente que su vida ha terminado y no hay nada después. La certeza de que el mundo continúa como si nada hubiera pasado acentúa su sensación de intemporalidad. Para “solucionarlo” decide hacer dos cambios importantes en su vida: volver a fumar y reconciliarse con sus enemigos. El protagonista tiene éxito y consigue sus propósitos que culminan con la celebración de una fiesta en su casa con sus ex-enemigos. Esto genera en el relato un clima de amistad, perdón y paz que se rompe abruptamente cuando el protagonista decide encerrarlos en su casa. He reflexionado mucho intentando encontrar un porqué pero no logro encontrar una explicación del todo satisfactoria. En cualquier caso, en ningún momento el protagonista menciona que deseara perdonar a sus enemigos para “solucionar problemas del pasado” sino para sentirse bien consigo mismo y demostrarse que sigue vivo. Es por eso que su “reconciliación” no es sincera y su único objetivo es “cambiar de vida”. Cuando decide encerrar a sus enemigos en su casa, nos damos cuenta que de que en realidad no piensa regresar a ella y, por el contrario, se dirige a un destino desconocido, como puede serlo un viaje y empezar de cero en otro lugar. Esta especie de “reinicio de vida” le obliga a entender que la vida sigue después de Elena y a salir de su situación de intemporalidad. De esta manera, la actitud del protagonista hacia la muerte consiste en una visión de cambio y renovación, una oportunidad de dar un giro a nuestras vidas y hacer cosas nuevas que antes no hubiéramos hecho.

  25. Los dos primeros relatos del libro de Andrés Neuman nos hacen reflexionar sobre la visión del hombre sobre la muerte.
    El primero “El fusilado”, trata de un “simulacro de fusilamiento”, en el cual un hombre cree que va a morir y nos muestra sus pensamientos antes de que suceda. Moyano, en sus últimos momentos, trata de morir de una forma digna y noble, pero no lo logra. Cuando debería estar muerto, se da cuenta de que ha sido una broma pesada, quedando tirado en el suelo como si de verdad lo estuviese.
    El segundo “hacerse el muerto” nos muestra a un hombre que le gusta hacerse el muerto, para así evadirse de la realidad. De la misma forma que todos hemos hecho alguna vez, jugando, este juego nos produce una sensación extraña y misteriosa que nos familiariza con la muerte, haciendo que perdamos el miedo a esa situación por la que todos tendremos que pasar en algún momento. Al final del relato, su hijo vuelve a casa y él decide volver a la normalidad.

  26. En estos dos relatos “El fusilado y “Hacerse el muerto”, se nos plantean varios tipos de muerte. La primera es en la cual solo se piensa en el dolor y en el sufrimiento, y la segunda es la placentera. En el primer relato, a pesar de solo ser una broma, Moyano no lo sabe y llega a sufrir y a no saber qué hacer mientras que cree que lo van a matar. Cuando todo acaba y el general se ríe de él, Moyano se siente aliviado y pasa de lo que ocurre a su alrededor, solo piensa en lo que es la muerte. Sin embargo, en el segundo relato, se describe la muerte como algo placentero cuando somos niños, que la tratamos de imitar. El personaje de este relato piensa que cuando crecemos, seguimos siendo niños, ya que en una pequeña parte de nosotros, pensamos en lo que ocurre cuando te mueres, como cuando eres niño.

  27. “Hacerse el muerto” es un pequeño libro escrito por Andrés Neuman el cual contiene breves relatos. Los dos primeros relatos tienen un tema en común: la muerte. Tan solo con leer el título de ambos, podemos saber con certeza de qué van a tratar.

    El primero de ellos titulado “EL FUSILADO” cuenta la historia de Moyano, que va a ser fusilado por un pelotón, mientras está arrodillado frente a ellos comienza a hacerse una serie de preguntas sobre la muerte que le ayudan a asimilar lo que va a suceder. Pero por unas circunstancias no acaba fusilado lo que le provoca una confusión.

    El segundo relato titulado “HACERSE EL MUERTO” nos plantea como al autor le gusta hacerse el muerto para evadirse de la realidad cuando está solo.

    Estos dos relatos me han parecido interesantes a pesar de su brevedad, ya que te hacen reflexionar sobre la muerte y si verdaderamente hay algo detrás de ella.

  28. Después de leer los primeros relatos “El fusilado” y “Hacerse el muerto” me doy cuenta de qué forma tan diferente, un tanto cómica, tiene el autor de explicar el tema de la muerte.
    En el primero de ellos, “El fusilado”, Andrés Neuman narra la experiencia de Daniel Moyano teniendo la muerte muy cerca. Moyano va a ser fusilado y en el momento previo a ello, mientras preparan la armas, no para de pensar si esa forma de morir es digna o si todo el mundo muere como puede. Finalmente, cierra los ojos y espera que le disparen, cosa que no pasará, ya que todo ha sido una broma pesada. Pero aunque no le hayan ejecutado, Moyano se queda tendido en el suelo como si realmente le hubiesen matado.
    En el segundo, nos cuenta su afición, desde que era niño, a quedarse inmóvil imitando que estuviese muerto. Quizá porque es una forma, como dice él, de sobrevivir a ti mismo y deshacerte de la muerte jugando o porque simplemente necesitamos aislarlos de vez en cuando de lo que nos rodea y saber que verdaderamente estamos vivos.

  29. Los dos primeros relatos, “El fusilado” y “Hacerse el muerto”, tratan sobre la muerte desde dos puntos de vista, desde el que se resigna a morir y desde el que experimenta con la posibilidad de estar muerto.

    “El fusilado” es un relato en el que el protagonista, Moyano, al asumir su propia muerte siendo fusilado, se resigna contra sus propios pensamientos que quieren hacer frente a sus futuros asesinos mirándoles con una cara vengativa o diciéndoles unas palabras hirientes. Cuando cree que ya es el fin, que todo se ha acabado, escucha, aún con los ojos cerrados, risas del pelotón, que se marchan, dejándole solo después de haber aceptado su propia muerte como había podido.

    En el relato de “Hacerse el muerto” el autor se pregunta a sí mismo por qué le gusta hacerse el muerto. Una pregunta que todos deberíamos hacernos ya que de niños jugábamos a ese juego, quedarnos quietos, con los ojos cerrados, casi ni respirar y observando de una manera ciega como todo transcurre a nuestro al rededor, y es eso por lo que nos hacemos los muertos, para sentir si nuestra muerte importaría en algún aspecto de la vida. El autor dice que al hacerse el muerto comprueba que él está vivo y que puede respirar.

  30. Los dos primeros relatos “El fusilado” y “hacerse el muerto” hablan sobre la muerte desde dos puntos de vista: la sumisión y acatamiento en el primer relato o la curiosidad del segundo relato.

    “El fusilado” trata sobre la resignación con la que Moyano acepta que va a morir fusilado. Aunque tiene todo perdido no lucha por vivir. En sus pensamientos se le ocurrían formas de morir valientemente, e incluso se creía que sería superior a sus verdugos, si les lanzara una mirada desafiante. Pero estaba en shock así que no pudo hacer nada. Cuando escuchó “¡fuego!” pensó que estaba muerto. Poco después escuchó las risas de los verdugos, solo había sido una cruel “broma”.

    “Hacerse el muerto”
    Este mini relato habla sobre un juego que todos hemos hecho de pequeños, hacernos los muertos; y te lleva a reflexionar: ¿Por qué lo hacemos? ¿Es para asegurarnos que estamos vivos? ¿Es para evadirnos?, yo creo que lo hacemos porque nos cuesta pensar que nuestra muerte no va a cambiar nada, el mundo va a seguir igual. Nos gustaría ver cómo reacciona la gente que comparte tu vida, qué pensaban de nosotros, ya que -si lo piensas- con la muerte nos perdemos un momento precioso, en el que nos gustaría estar, nuestro funeral, para poder estar reunidos con todos tus seres queridos, conocer a quién le has importado de verdad. Y en definitiva hacer un repaso de nuestra vida y poder recordar cuáles han sido los mejores momentos vividos con cada persona.

  31. Leer y comentar: ¿por qué comentamos; por qué nos es tan natural y necesario “decir” sobre lo que leemos? Os dejo un comentario del propio Neuman, sacado de su blog Microrréplicas:

    La mancha humana:
    Más que sacar algo en limpio de sus lecturas, uno se ensucia con ellas: se enfanga de matices, se empapa de mundo, se enloda con sus propias contradicciones. Quizá por eso mismo subrayamos y anotamos los libros: para mancharlos con nuestra propia materia. ¿Y las pantallas de cada día? Ellas también se rayan, salpican, pegotean. En su piel quedan impresas, tan literalmente, nuestras huellas dactilares. (Andrés Neuman)

  32. “El fusilado” es el primer relato del libro de Andrés Neuman, en él se narra un episodio que vive Moyano, el protagonista, el cual es víctima de una broma pesada. Moyano va a morir y por su cabeza pasan pensamientos fugaces, quiere negar el hecho de que le estén apuntando con un fusil, pero la verdad es otra, preparándose para la muerte finalmente escucha la orden que acabará con su vida. Moyano aturdido no sabe si ha muerto o no, aún sigue percibiendo el mundo que lo rodea. Escucha a quien debería haber sido su verdugo reírse, después de todo solo es una broma.
    “Hacerse el muerto” es el segundo relato, algo más corto que el anterior, y que da nombre al libro. El autor narra cómo a un hombre le gusta simular que está muerto, casi como un ejercicio de relajación en el que dejas tu mente en blanco y te concentras en tu respiración, hasta que te interrumpen y tienes que volver a la realidad.

  33. La lectura de los relatos “El fusilado” y “Hacerse el muerto” te hace reflexionar y darte cuenta de que ambos tratan de un tema común, la muerte.
    “El fusilado” cuenta la historia de un hombre que cree que va morir fusilado, aunque finalmente solo se trata de una broma de mal gusto. Este primer relato que ocupa apenas tres caras, trata de mostrarnos las ideas y reflexiones de un hombre que cree que su vida va a acabar, cuyos últimos pensamientos tratan sobre la resignación a la muerte y sobre el intento de tener una muerte más digna. Después te hace plantearte: ¿Habrá una forma digna de morir o moriremos todos como podamos?.
    “Hacerse el muerto” nos induce a la reflexión sobre la costumbre de jugar a hacerse el muerto. Realmente tumbarse en el agua y quedarse flotando imitando a un cadáver es algo que la mayoría de las personas han hecho, quizás porque, aunque suene paradójico, necesitamos hacernos los muertos para sentirnos vivos o puede que para aislarnos de todo lo que nos rodea.

  34. “Hacerse el muerto” comienza con cinco relatos relacionados con la muerte, de los cuales “El fusilado” (con el que abre el libro) y “Hacerse el muerto” son los dos primeros que vamos a tratar.

    En el primer relato el autor narra una historia sobre los pensamientos de un hombre al cual van a fusilar, cuando este oye la palabra “¡Fuego!” hace un intento de morir noblemente tal vez abriendo los ojos o dedicando una mirada vengativa, pero no puede, su cuerpo se lo impide. Finalmente no llegó el momento de morir, todo era una broma de mal gusto.

    El segundo relato también tiene como protagonista la muerte, narra el autor cómo a un hombre le gusta hacerse el muerto, este no sabe el trasfondo de su adicción, ¿juega con la muerte de una forma sádica? No lo sabe. Cuando entra su hijo a casa el hombre se levanta y vuelve a respirar.

  35. De estos dos primeros relatos de “Hacerse el muerto” me llama mucho la atención como trata el tema de la muerte.
    En el primer relato, “El fusilado”, el autor nos presenta con frialdad el último pensamiento de un hombre que va a morir fusilado, que acepta la muerte con resignación y que finalmente solo se trata de una broma de mal gusto. Este irónico final demuestra el fanatismo de los hombres a realizar cualquier tipo de “bromas” pesadas y la resignación con la que el protagonista acepta haber sido engañado.
    En el segundo relato, “Hacerse el muerto”, hace referencia a una acción que todos hemos realizado en nuestra niñez, en la que queríamos experimentar lo que se siente después de la muerte: ¿podremos pensar después de morir? ¿o simplemente no hay nada mas después?
    También podemos interpretar este relato como una manera que tiene el autor para relajarse, evadirse del exterior, pensar que no piensas nada hasta que algo o alguien te hace volver a la realidad.

  36. Estos dos cuentos nos ponen a los lectores en dos situaciones donde la franja entre la vida y la muerte es muy pequeña, tanto que a veces es inapreciable.
    En el primero, un hombre llamado Moyano iba a ser fusilado por un pelotón, pero en el momento en el que el general manda disparar solo suenan los gatillos, sin disparos. Para los soldados ha sido todo un juego que se toman a risa, pero Moyano, que había asumido que llegaba su momento, no sabe qué pensar, pues sus reacciones ante la muerte cercana no son las que siempre había creído, es como si no sintiese miedo, como si la muerte no fuese con él, no puede llorar, no puede hablar, ¿qué le sucede?. Ni siquiera cuando se da cuenta que nada es real, que su momento no ha llegado, es capaz de reaccionar.
    Aquí, se puede apreciar esa franja tan diminuta, que separa la vida y la muerte, y cómo las reacciones más inesperadas nos llegan a la mente, sin entender por qué son así.
    En el segundo relato, un hombre se está haciendo el muerto, es algo que le apasiona, porque sabe que para él es un juego. Le encanta creer que no está vivo cuando siente su respiración, no hay temor, pues él sabe que está jugando.
    Aquí la franja entre la vida y la muerte surge cundo esta deja de ser un juego para convertirse en realidad, dejar de jugar porque entra en casa su hijo, es el momento de dejar de jugar y volver a la vida.
    Con estos dos cuentos Andrés Neuman nos muestra un vaivén de emociones, que pasan de la incertidumbre, de la tristeza a la euforia, y nos hace apreciar que hay que tratar a la muerte más como un juego en vez de pensar que es algo trágico, ya que es algo que al fin y al cabo nos llegará a todos.

  37. Después de leer los relatos “El fusilado” y “Hacerse el muerto” llego a la conclusión de que el autor tiene una visión un tanto extravagante de la muerte. Además, lo que más destaca de ambos relatos es su cambiante final.
    En el primero, “El fusilado”, realiza una agonizante narración sobre los momentos previos a un fusilamiento. Durante todo el relato Moyano, el protagonista, no se cree lo que le está sucediendo e intenta morir de la manera más noble, gritando algo o dedicando alguna mirada de odio, aunque el temor se lo impide. Al final, después de que ya le han disparado, se da cuenta de que sigue vivo y únicamente es una broma de un general. Esta broma le deja muerto. A mí personalmente este relato es el que más me ha gustado. Primero te pone en tensión y en una gran impotencia para terminar con un impactante final.
    El segundo, “Hacerse el muerto”, es un brevísimo relato en el que cuenta el autor en primera persona cómo le gusta hacerse el muerto y después de que llegue su hijo deja de hacerlo. Lo que me ha hecho reflexionar sobre este breve relato es el porqué de la afición de hacerse el muerto, ¿le gustará sentir algo que jamás sentiremos? Pero sobre todo el final me ha hecho discurrir en que para el autor lo único que le hace seguir viviendo es su hijo. Para mí, desea la muerte.

  38. Tras finalizar la lectura de los dos primeros relatos de Andrés Neuman, se puede apreciar que el tema que abarcan es la muerte, pero de una forma totalmente diferente cada uno. En el primero de ellos, “El fusilado”, se relata la historia de un hombre que es sometido a un “fusilamiento simulado”, y en este tiempo se describen sus sensaciones y pensamientos al verse tan cerca de la muerte y sin poder hacer nada para defenderse, esa impotencia de querer desaparecer pero tener que afrontar la certeza de una muerte segura; lo que, en mi opinión, es una de las sensaciones más duras que se pueden vivir. Me parece un gran relato que nos acerca mucho a dicha situación y nos hace reflexionar mucho sobre lo que nosotros haríamos o pensaríamos, aunque me parece imposible conocer cómo actuaríamos si fuéramos nosotros la persona sometida al fusilamiento. En el segundo relato, “Hacerse el muerto”, se habla sobre la muerte como una forma de evadirse de sí mismo, un medio de relajación, algo que se acerca a la sensación de morir que tanto agobia pero con la seguridad y relajación de seguir vivo. Posiblemente esta es la sensación que a la persona del primer relato sometida al falso fusilamiento hubiera gustado tener.
    Me parecen dos relatos muy buenos y con mucho contenido que obligan a reflexionar y plantear duras preguntas sobre los temas tratados.

  39. Tras finalizar la lectura de estos dos primeros relatos de “Hacerse el muerto”, asisto a una forma de literatura que no había conocido. Se trata de una serie de relatos independientes, de corta duración, en los que el autor trata de sobrecoger, a mi juicio, con pocas palabras.
    En el primero, “El fusilado”, me parece importante resaltar la frialdad con la que el autor refleja los hechos, y la dureza del final de los mismos. En mi opinión deja relucir que para algunos hombres la vida no es sino un mero objeto, algo con lo cual se puede jugar o usar como objeto de diversión, como se ve en la actitud de los fusiladores, jugando con los sentimientos del “proyecto” de fusilado, que no puede evitar pensar que es todo una broma y una forma de tortura peor que ninguna.
    Por último, en el segundo, “Hacerse el muerto”, no he podido evitar sorprenderme en la manera en la que el autor recoge una serie de pensamientos e ideas en un espacio de lectura muy corto. Refleja la pasividad del hombre ante la vida, algo que algunas veces, citando al autor, produce un “agrio placer”. Ciertamente, al igual que en “El fusilado”, el autor juega con esa idea de pérdida, de muerte para reflejar el sentimiento de aferramiento a la misma, usando la muerte como un elemento para reflejar y resaltar la vida, una gran paradoja que realmente da mucho para reflexionar.

  40. Tras leer estos dos relatos de Andrés Neuman, “El fusilado” y “Hacerse el muerto”, se aprecia claramente cómo en ambos se trata el mismo tema: la muerte.
    En el primer capítulo, El fusilado, se relata cómo el protagonista, Moyano, va a sufrir un fusilamiento “simulado” por el general y toda su tropa. Mientras espera su muerte, se hacen patentes todos sus sentimientos y emociones. Este relato hace que se me vengan a la mente hechos sucedidos en un pasado cercano acerca del ataque yihadista en Francia; ya que cuando entraron a la Sala Bataclán y comenzaron a disparar a cientos de jóvenes que se encontraban en el recinto, una joven decidió tumbarse entre los muertos y esperar a que llegara su momento; mientras tanto, recordaba todos los buenos momentos vividos con su familia y amigos.
    Por tanto, pienso que si se trata de una muerte “anunciada”, aprovechamos el poco tiempo que nos queda para hacer una visión general de todo el paso por nuestra vida, con imágenes de gente y momentos que en un momento del pasado nos han marcado.
    El segundo capítulo, aunque el tema básico es el mismo, nos lo presenta de una manera muy distinta puesto que el protagonista utiliza la muerte para evadirse en los momentos que no le son de su agrado.

  41. La primera impresión al leer estos capítulos ha sido de sorpresa por la gran cantidad de sentimientos y detalles de la situación que aporta el autor en pocas páginas. Al principio, parecían capítulos no enlazados unos con otros, pero luego se puede observar que sí ya que habla de la muerte y de los sentimientos que la muerte nos produce (pena, pérdida, necesidad de volver a respirar…).
    Tras la lectura del capítulo “El fusilado”, creo que el autor no solo habla de la muerte del fusilado como tema principal, sino que lo une a las acciones que realizaban unos bandos a otros para intentar intimidarlos y conseguir otro tipo de sentimientos, como el miedo, la angustia… con el objetivo de que el protagonista llore, alegrándose de no haber muerto. Como consecuencia se producen risas en los miembros del pelotón, que conocían de antemano que no lo iban a fusilar.
    De este modo, creo que el autor nos anima a no anticiparnos a los acontecimientos, sino a esperar a que vayan transcurriendo (el fusilado cierra los ojos y conoce el procedimiento por el cual va a morir, pero al final no sucede así y le produce una sensación de extremo agobio cercana a la muerte).
    En el capítulo “Hacerse el muerto” nos habla de reacciones involuntarias como es pensar sin querer hacerlo o ver el mundo sin mirar nada. Saber que somos un conjunto de arterias y nervios que confirman la vida que tenemos. Cuando entra en casa su hijo, sabe que respira y confirma que sigue vivo.
    Tras la lectura de estos capítulos, me resulta extraño que alguien prefiera mantenerse alejado a ratos de la vida, como un mero espectador y no sea partidario activo de participar en cada momento de la vida. Espero que sea porque es una persona muy reflexiva que necesita ratos de desconexión para seguir viviendo.
    Creo que el título de “Hacerse el muerto” tiene su origen en la falta de actividad y deseos de dedicarse a la observación y la reflexión, dejando un poco de lado otros temas más superfluos.
    Desde mi opinión, son relatos que mezclan lo trágico con lo cómico, porque en los capítulos se observa como tema principal la muerte, el agobio, la pena, las pocas ganas de vivir, la angustia, etc.A pesar de ello, parece que se burla de la muerte porque además del fin trágico siempre le acompaña otro fin, como puede ser la vida, el encuentro con los seres queridos (“Entra en casa mi hijo. Volveré a respirar”).

  42. En estos dos primeros relatos lo que más me llama la atención son sus finales.
    En el primero de ellos: “El fusilado” se relatan los últimos pensamientos de un hombre que va a morir fusilado. Finalmente, en las últimas líneas, el autor cuenta como Moyano, el protagonista, abre los ojos que había cerrado por pánico, y ve a todo el pelotón de soldados dispersarse mientras ríen y le dejan ahí tirado.
    Ese final nos deja varias puertas abiertas, pues bien puede que finalmente lo hayan matado y se estén alejando mientras lo dejan morir solo, o bien, lo sacan para gastarle una broma cruel y finalmente no lo asesinan, dejándolo solo en el suelo con el pánico de no saber si alegrarse por no haber muerto o lamentarse porque ese irremediable momento aún no llegue.

    En el segundo de los relatos que da nombre al libro: “Hacerse el muerto”. El autor juega de nuevo con un final nada claro desde mi punto de vista. Durante todo el relato parece que solo está jugando a hacerse el muerto, pero luego habla sobre la vuelta a casa de su hijo y como eso le hace volver a respirar. Eso deja una duda, ¿simplemente jugaba consigo mismo o trata de que su juego se haga realidad pero al regresar su hijo lo deja por ese momento volviendo a respirar?

  43. “Hacerse el muerto” nos muestra cómo unas pocas páginas pueden ser capaces de transmitirnos la fuerza y el mensaje de una novela entera.
    Los dos relatos: El Fusilado y Hacerse el Muerto tratan el tema de la muerte como una broma, como algo que piensas que no te tocará a ti y que llegado el momento crees que estarás preparado para afrontarla.
    Ambos relatos contrastan a la perfección ya que mientras en El Fusilado se relata el momento en el que Moyano está a punto de ser fusilado y este tiene pensamientos filosóficos y reflexiones sobre que él pensaba que todavía no le llegaría la muerte o que ni siquiera de esa forma, en Hacerse el Muerto se intenta imitar ser un cadáver para poder disfrutar de la idea de estar jugando con la muerte mientras aún se está vivo.
    Es por ello sorprendente el hecho de que mientras en un relato se huye de la idea de la muerte, en otro se intenta acercar lo máximo posible a ella para intentar experimentar qué se siente ya que no se sabe lo horrible que puede llegar a ser.

  44. Tras leer los dos primeros relatos “El fusilado” y “Hacerse el muerto”, el autor nos muestra que es capaz de hacernos reflexionar sobre temas como la muerte.
    En el relato de “El fusilado” nos cuenta la experiencia que tuvo Moyano al creer que iba a ser fusilado, en ese momento en el que está entre la vida y la muerte empieza a reflexionar sobre cómo debería despedirse de la vida. Cuando gritaron “¡Fuego!”, Moyano seguía vivo, ya que todo había sido una broma. Esta escena me hace formularme unas preguntas como ¿estamos preparados para morir? y ¿cómo nos gustaría morir?
    El segundo relato recibe el título de “Hacerse el muerto”, ya que el autor nos ofrece su pasión de jugar a hacerse el muerto. Cuando una persona se hace el muerto, está más viva que nunca ya que es consciente del correcto funcionamiento de su cuerpo lo que le proporciona un dominio sobre la muerte. ¿Es bueno hacerse el muerto? En mi opinión hay situaciones en las que nos podemos salvar de la muerte, como puede ser en un atentado, pero nunca debemos hacernos los muertos delante de las personas que más nos quieren, ya que les hacemos sufrir.
    Cuando leo estos relatos me planteo cuál es el fin por el que vivimos.

  45. A lo largo de las navidades he leído dos de los microrrelatos de Andrés Neuman, llegando a la conclusión de que aunque sean de corta duración, tienen mucho contenido.
    En “Hacerse el Muerto”, el autor intenta explicar el porqué de la afición (mayoritariamente infantil) de imitar a un cadáver. En mi opinión creo que es por descubrir una sensación “tabú” como el hecho de que estés muerto, qué sientes, a dónde vas después de morir, y también en sentir a tu cuerpo sin ninguna influencia del exterior.
    En “El Fusilado”, se relata la simulación del fusilamiento de Moyano, para desgracia del mismo, que se llevó un susto terrible. Creo que lo que hicieron es de cobardes, y hace que Moyano sea humillado de la manera mas ruin e indecente. También demuestra la ética y la moral de quienes hacen esa “broma”, ya que es algo ilógico para cualquier ser humano el hecho de apuntar a otra persona.

  46. Tras finalizar de leer los tres últimos capítulos de hacerse el muerto; continuamos avanzando en las sensaciones y en las distintas vivencias y creencias que se tienen acerca de la muerte.
    En el primer capítulo “Estar descalzo” el autor nos hace una descripción de cómo sintió la muerte de su padre. Es verdad que una de las esperas más largas e incluso tenebrosas es la de enfrentarse a un quirófano, saber que vas a entrar pero irónicamente no sabes si vas a conseguir salir de aquello. Pero incluso es peor la espera de alguien en esas malditas salas de espera donde hasta el cuadro que cuelga como decoración te parece que quiere salir huyendo de aquel lugar. Las horas, los minutos y los segundos parecen una broma, parece que se están riendo de ti y que esa situación no fuera a concluir jamás. El autor espera ver salir a su padre por la puerta del quirófano con su peculiar andar, pero lamentablemente eso nunca ocurre. Se queda con un símbolo de él, con sus zapatos, un símbolo mundano que todos solemos hacer, nos quedamos con algo de esa persona, como si ese objeto cobrara vida, como si cuando lo tenemos con nosotros a la par lleváramos a esa persona también. Es algo que no tiene demasiada explicación si nos paramos a pensar en frío, porque los recuerdos deberían valer más, mucho más. Pero inconscientemente nos aferramos a tal objeto como si de una parte vital de nuestro cuerpo se tratase. En el segundo capítulo “Un suicida risueño” nos habla de la muerte en otro de sus aspectos; el suicidio. Me ha llamado la atención la forma de narrar el suicidio, algo a lo que personalmente le tengo un gran miedo, lo narra de una forma casi cómica, llegando a decir que encuentra hasta una sensación placentera cuando esta apunto de apretar el gatillo y una carcajada sale de lo mas profundo de su ser. Me asombra esta visión tan extraña del suicidio, una visión que no comparto, porque no pienso que alguien en esa situación quiera sentir eso, más bien quiere huir y quiere hacerlo cuanto antes. Pero me sorprende porque desde luego es una visión que nunca antes había leído y me parece cuando menos curiosa. Para concluir , hablare del último capítulo titulado “Después de Elena”. En éste relato nos expone cómo después de la muerte de alguien a quien amamos, por una extraña razón, queremos ser mejores personas, queremos solucionar cosas del pasado, como le ocurre al protagonista con la gente a la que odia y que quiere solucionarlo. Es como si haciendo eso, como si solucionando las relaciones quisiéramos estar más cerca de la persona que se ha ido, como si eso le enorgulleciera, y a la vez nosotros encontráramos una paz interna que hace que nos sintamos mejor con nosotros mismos.

  47. Habiendo leído los dos primeros relatos del libro “Hacerse el muerto”, me sorprende como con tan pocas páginas puede llegar a expresar numerosos sentimientos y acciones que finalmente te dejan unos temas sobre los cuales reflexionar.

    El primer relato “El fusilado” se puede decir, que es un juego con la muerte que mantiene el general y su tropa en contra de Moyano, protagonista que narra sus sentimientos ante este juego y quien en este caso sufre las consecuencias del juego basado en la muerte, que al final le desconcierta.

    En el segundo relato “Hacerse el muerto” cambia la escena del juego, pero se mantiene el tema de la muerte, como evasión de lo real cuando existe algo que no nos hace felices. En este caso el juego termina cuando hay algo por lo que merece la pena abandonar el juego y vivir.

  48. Tras finalizar de leer los dos primeros capítulos de ” Hacerse el muerto”, nos encontramos ante un profundo tema: la muerte. En el primero de ellos, Daniel Moyano, un hombre a punto de ser fusilado, usa su mente para viajar; viaja a otro lugar mucho más placentero, huyendo de aquella soledad de la muerte. Este fragmento hace una reflexión muy importante sobre el ser humano, nos expone cómo en situaciones extremas en las cuales quizás no exista escapatoria y no hay vuelta atrás, nos abstraemos, viajamos e incluso huimos de aquello que nos da miedo. Y , ¿no es esto una de las características que nos une a todos? Quizás en vez de plantar cara a la muerte, abrir los ojos y mirar de frente a la bala, es mejor cerrarlos y buscar lo bueno, disfrutar del último segundo de vida que tenemos y vivirlo donde nos gustaría, todo eso gracias a la imaginación que nos permite hacer frente en pequeña medida ante gigantes que nos aplastan, gigantes como la muerte. En el segundo capítulo titulado Hacerse el muerto, título que cabe destacar coincide con el título del libro, nos expone una de las situaciones más cercanas a la muerte, pero estando en vida. Nos narra cómo se siente una persona tras jugar a hacerse el muerto. Todo el mundo cuando hemos sido pequeños hemos hecho esto alguna vez, jugando o de broma, y coincido en opinión con el pequeño fragmento; pues sí que es verdad que se siente una especie de cosquilleo, de burlarse de algo tan serio, o que la gente cree que es tan serio como la muerte. Es como un desafío, un juego, volver luego a la vida,y ganar la partida. En este juego sacamos el niño interior. Hace una pregunta, al principio del fragmento; ¿somos sádicos?; bueno yo creo que no, es verdad que no consigo encontrar una respuesta al placer que encontramos en hacer este juego, pero resulta apasionante poder desafiar un poco a la muerte. Nos gusta enfrentarnos a cosas a las que no podemos enfrentarnos y contra fuerzas en las que tenemos la batalla perdida. Pero, sin lugar a dudas, la muerte es un misterio que nos crea una ganas de investigar sobre ella, y este libro es una ventana magnífica para este escenario.

  49. Lejos de hacer un resumen de los relatos, haré un segundo análisis personal del libro de Andrés Neuman de los tres últimos relatos de Hacerse el muerto.
    En cuanto al primer relato, Estar descalzo, me ha parecido una forma muy sutil de decir que a todo el mundo se le acaba el tiempo, antes o después, las manecillas de nuestro reloj biológico llegan a su fin. En cuanto a lo que he pensado durante y después de leer el relato no es que me haya parecido nada tabú ni raro, ya que en realidad tengo muy presente la presencia del paso del tiempo. Sin embargo la forma de contarlo, llevándolo al ámbito familiar sí que me ha conmovido bastante, obviamente a todo el mundo le afecta la pérdida de un ser querido, de una forma u otra, es normal.
    El segundo relato, Un suicida risueño, me ha parecido bastante confuso, a decir verdad, no lo he entendido muy bien, quizás porque necesito ponerme en situación para entender lo que el muchacho del relato va a intentar llevar a cabo, en realidad me resulta imposible llegar a entender una acción de ese tipo si antes no conozco el porqué. Lo único que saco en claro de este relato es que el personaje vive en una rutina de subidas y bajadas de las que no sale, que está vacío. He llegado a esa conclusión en el momento en el que dice “Cada vez que este contratiempo se repite, y aunque siempre he sido un hombre de palabra, me concedo un pequeña prórroga…y mientras tanto, claro, procuro divertirme.” Pocos objetivos, seres queridos, etc, debe tener si lo único que busca entre bajón y bajón es diversión, no por el mero hecho de buscar divertirse sino por dar por hecho que se va a volver a encontrar en una situación similar a la que está viviendo en ese momento, y porque no busque nada que pueda hacer salir de esa situación. Este es mi punto de vista, del que ni siquiera yo estoy segura, probablemente todo lo que he escrito cambiaría si antes me hubiese puesto en situación, si se me hubiese dado lo oportunidad de conocer todos los acontecimientos que han llevado al personaje a estar en una situación de ese calibre.
    El último relato, Después de Elena, me ha parecido bastante sencillo a la hora de ponerme en la situación del protagonista, aunque el tema no deja de ser serio (la muerte de un ser querido) los objetivos que se plantea el protagonista me han recordado, quizá por las fechas en las que estamos, a las resoluciones que solemos ponernos la gente con el comienzo de un año nuevo, como una forma de empezar de cero, de darse un respiro de lo que no has conseguido el año anterior para volver a intentarlo al año siguiente. La muerte de Elena es el fin de año de nuestro protagonista y encender un cigarro es el año nuevo comenzando, así como llamar a sus enemigos para “perdonarles”. De todo esto al final surge una especie de unión entre todos estos que de ninguna manera hubiese sido posible si Elena no hubiese muerto. De todo esto saco en conclusión que siempre: tras la muerte, algo nuevo resurge de ella.

  50. Después de leer los dos primeros relatos del libro de Andrés Neuman, “El fusilado” y “Hacerse el muerto”, se puede apreciar claramente que ambos están relacionados con una idea fundamental, la muerte.
    En el primero, Moyano, el protagonista, es un hombre a punto de ser ejecutado por un pelotón de fusilamiento. Durante la espera, Moyano se hace una serie de preguntas de contenido filosófico que le ayudan a aceptar el hecho de morir, la idea de que después de que los soldados aprieten el gatillo de sus fusiles ya no quedará nada vivo de él.
    Finalmente y para su asombro, el pelotón cancela la orden de ejecución y Moyano queda tendido en el suelo, destrozado, muerto en su interior.
    En el segundo relato, el protagonista es un hombre al que le gusta hacerse el muerto, quizá por costumbre o simplemente porque es algo que le entusiasma desde niño, no se sabe. Lo verdaderamente importante es, que al hacerse el muerto, escapa de alguna manera de la muerte, se siente vivo.

  51. La primera parte de este libro consta de cinco microrrelatos que dan sentido al título del libro. Estas cinco breves historias tienen en común la distinta forma que tienen los personajes de ver la muerte.
    En el primero vemos a un hombre que, estando a punto de ser fusilado, comienza a hacerse preguntas e intenta afrontar la muerte de una manera digna. Pero una vez ya dispuesto a morir, los soldados -disfrutando de su sufrimiento- lo dejan maniatado tirado en el suelo.
    En el segundo relato hay un hombre que se hace el muerto, quizás para sentir que no es verdad, que aún le queda vida. En relato de estar descalzo es increíble la manera que tiene el autor de mostrar el paso del tiempo através de las botas de un padre fallecido.
    Y por último nos encontramos con un relato en el que el autor nos quiere expresar que vivir con odio es peor que morir amando.La vida es muy corta como para andar odiando o pensando en tus enemigos, que solo harán que esta vida tan corta no te pertenezca, porque el odio no te hará feliz.

  52. Tras leer estos dos primeros relatos que aparecen en el libro de Andrés Neuman, “El fusilado” y “Hacerse el muerto”, llegas a la conclusión de que claramente ambos están relacionados de alguna forma y en este caso es con la muerte.
    El autor presenta la muerte como algo que nos espera a todos, antes o después ese es el final que se nos presenta y dado que todos tenemos el mismo destino se convierte en un tema recurrente en cuanto a hacerse preguntas e intentar hallar respuestas que sabemos que no vamos a encontrar.
    Desde mi punto de vista esta necesidad de querer saber siempre qué es lo que nos espera una vez se acabe la vida es uno de los primeros síntomas que se tienen cuando alguien tiene miedo, la inseguridad que se siente cuando no encuentras respuestas. Ante todo esto lo único que nos queda es buscar puntos de apoyo como pueden ser las religiones, presentándote tal vez un final que te lleva a la vida eterna, la reencarnación y demás. Porque de ser de otra forma, la duda nos acabaría desgastando y finalmente, aunque parezca una ironía, la única salida sería la muerte.
    Sin embargo es curioso que queramos, o quiera, saber qué es lo que pasa cuando morimos y que a la vez necesitemos también imaginarnos qué es lo que se siente cuando se está muerto (tema que abarca Andrés Neuman en el segundo relato “Hacerse el muerto”) ¿Será como estar dormido? ¿Podré pensar aunque mi cuerpo haya dejado de funcionar? Sinceramente no lo sé, nadie lo sabe.
    En cuanto a lo que pienso sobre la sensación de estar muerto, o lo que quiero pensar que se siente, se explica fácilmente. Cuando por las noches te vas a la cama y te duermes, a la mañana siguiente te preguntas cuál fue el momento exacto en el que caíste rendido al sueño del cual nunca consigues acordarte, lo único que recuerdas es lo cansado que estabas antes de dormirte y que de repente ya era por la mañana. Bueno, pues eso es lo que yo pienso sobre lo que se siente cuando estás muerto, esa milésima de segundo que pasa entre la vida y la muerte, estar despierto y quedarse dormido, ese momento en el que ya no sientes nada, en el que ya estás muerto, dormido.
    Todo lo que he comentado anteriormente tiene que ver más con el segundo relato, quizá porque nunca he pensado en que mi muerte podría acabar de forma que me diese tiempo a pensar antes de que sucediese, sin embargo tras leer el primer relato me he detenido un momento a recapacitar.
    El fusilado del relato de Neuman piensa en las cosas más absurdas en el momento antes de su falso fusilamiento y creo que eso es lo que le pasaría a todo el mundo. ¿O es que alguien tiene preparado un guion sobre qué pensar o qué recordar en caso de que te vayan a matar o que vayas a morir? Creo que no. Cuando te hacen una pregunta a contrarreloj lo primero que contestas es lo primero que se te viene a la mente, si la pregunta es: ¿Qué es lo que ves aquí?, y te enseñan una imagen, lo que responderás tendrá que ver con algo que te haya pasado o hayas visto recientemente. Por esa regla de tres pienso que si hubiese sido yo la que se encuentra en el fusilamiento y lo último que veo antes de oír “apunten” es el cielo azul, seguramente me preguntaría sobre el porqué de ese color o porqué los días así de claros nos traen tanta calma.
    No creo que tener la oportunidad de poder pensar algo antes de tu muerte sea positivo, simplemente has vivido la vida que has vivido y vas a morir, en ese mismo instante ¿vas a conseguir algo pensando en lo que podrías o no deberías haber hecho, en los errores y aciertos cometidos? No, lo hecho está hecho y no vas a poder cambiarlo. Si no quieres arrepentirte de algo en tu vida asegúrate de cambiarlo antes de esos dos segundos de pensamientos que te quedan antes de pasar a ser un cadáver.

  53. Tras finalizar de leer estos dos primeros relatos del libro “Hacerse el muerto” de Andrés Neuman me he dado cuenta de que no es un libro como los demás, pues aquí encontramos, por ahora, pequeñas historias que aparentemente no tienen ningún tipo de relación. En la primera de ellas, el protagonista es Daniel Moyano, que va a sufrir un simulacro de fusilamiento. En esos momentos previos a lo que él creía que iba a ser su muerte, se hace varias preguntas e intenta morir de manera valiente, plantando cara a los que iban a asesinarle. Finalmente, los soldados se retiran y le dejan moribundo y confuso.
    Aunque los dos cuentos narran historias sin relación alguna, ambas están conectadas por el tema de “la muerte”. En el segundo relato, nos habla de hacerse el muerto como una manera de comprobar que sigue vivo, todo un juego de palabras con las que el autor nos quiere hacer pensar.


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