Posteado por: bliques | marzo 2, 2016

Andrés Neuman. Cuarta entrada. Las cosas que no hacemos.

 

 

LAS COSAS QUE NO HACEMOS

Me gusta que no hagamos las cosas que no hacemos. Me gustan nuestros planes al despertar, cuando el día se sube a la cama como un gato de luz, y que no realizamos porque nos levantamos tarde por haberlos imaginado tanto. Me gusta la cosquilla que insinúan en nuestros músculos los ejercicios que enumeramos sin practicar, los gimnasios a los que nunca vamos, los hábitos saludables que invocamos como si, deseándolos, su resplandor nos alcanzase. Me gustan las guías de viaje que hojeas con esa atención que tanto te admiro, y cuyos monumentos, calles y museos no llegamos a pisar, fascinados frente a un café con leche. Me gustan los restaurantes a los que no acudimos, las luces de sus velas, el sabor por venir de sus platos. Me gusta cómo queda nuestra casa cuando la describimos con reformas, sus sorprendentes muebles, su ausencia de paredes, sus colores atrevidos. Me gustan las lenguas que quisiéramos hablar y soñamos con aprender el año próximo, mientras nos sonreímos bajo la ducha. Escucho de tus labios esos dulces idiomas hipotéticos, sus palabras me llenan de razones. Me gustan todos los propósitos, declarados o secretos, que incumplimos juntos. Eso es lo que prefiero de compartir la vida. La maravilla abierta en otra parte. Las cosas que no hacemos.

Andrés Neuman

Anuncios

Responses

  1. Debido a que los exámenes me han impedido trabajar tanto como debería y como me hubiese gustado este libro, y debido a que mañana vendrá el escritor al instituto, me he propuesto leerlo entero y comentarlo.
    De la primera parte, que incluye cinco microrrelatos que hablan sobre la muerte, me sorprende la facilidad que tiene para hablar sobre ella en “El fusilado”, “Hacerse el muerto” y “Estar descalzo”, e incluso que se llegue a reír de ella en “Un suicida risueño”.
    Tengo que decir que lo que más me ha hecho pensar ha sido el final de “Después de Elena”, en él, el protagonista va a bajar de su casa a comprar tabaco y al salir dice que les mira a todos y cierra la puerta con llave. ¿Es esa escena una trampa? ¿Será una excusa para hacer lo mismo que hacían los nazis para gasear a los judíos, que les decían que les iban a duchar?
    En la segunda parte continúan los relatos que hablan sobre la muerte, en este caso parece ser sobre la muerte de su madre, lo que me hace pensar que es posible que ella haya muerto y que ello le ha motivado a escribir “Madre atrás”, “Ambigüedad de las paradojas”, “Madre música”, “Una carrera” y “Una silla para alguien”. En este caso destacaría “Madre música” donde podemos ver que nuestras madres nos comienzan a educar desde pequeños y que hasta después de morir son capaces de enseñarnos algunas cosas, en este caso: “a disfrutar de los errores”.
    Llegados a la tercera parte, el autor deja de tratar la muerte como tema principal y se decanta por las relaciones y los sentimientos personales. En “Una rama más alta” podemos observar que, a veces, la felicidad está en el deseo. Este deseo nos hace tener puestas muchas expectativas en algo y al conseguirlo, llevarnos una decepción. Esto le ocurre a Arístides, que va a abrir su regalo, ese que con tantas ansias quería y al hacerlo no siente nada. En “Anabela y el peñón” el autor trata las relaciones personales y deja un final que me gustaría que cerrase mañana. ¿Es Anabela real? Si lo es, ¿muere ella, lo hace él o los dos?
    Para terminar, es muy divertido el relato “Juan, José”, ya Neuman juega de tal forma que no llegamos a saber cuál de los dos es el paciente y cuál el terapeuta.
    En la cuarta parte los temas que tratan los relatos son totalmente diferentes a los de la primera parte. “Las cosas que no hacemos” nos muestra que en la vida es mejor no hacer planes, ya que pueden no llegar a cumplirse, y que por lo tanto, tenemos que vivir el presente. “Bésame, Platón” y “El infierno de Sor Juana” trata un tema que antiguamente estaba mal visto y era tabú, el sexo, pero que actualmente se están escribiendo muchas novelas que tratan este tema. Otro relato interesante del libro es “Conversación en los urinarios” en el que el autor, utilizando también el humor, hace una crítica a la sociedad y sobre todo, a los homófobos. Y qué decir de “Vidas Instantáneas”, dónde el escritor muestra su recital de salero y chispa, es decir, la gracia que tienen por nacimiento los argentinos.
    La quinta parte son cinco monólogos muy diferentes unos de otros. Hay uno sobre una chica que piensa que a ella nunca le pasa nada, al contrario que a toda la demás gente; otro de un aduanero que critica la forma de actuar de los extranjeros al llegar a EEUU; otro de un agente inmobiliario cuyo hijo ha tenido un accidente y le tienen que operar y su mujer está en un estado de shock; otro de una persona que acaba de matar a un niño; y otro de una persona importante que en cada hotel en el que se aloja encuentra en la hoja de firmas una nota de un tal N.N. que nos hace pensar que puede ser Napoleón, pero que al final descubriremos que es él mismo quien deja esa nota.
    La sexta parte también incluye relatos muy diferentes unos de otros. “Teoría de las cueras” cuenta las conclusiones a las que llega una persona sobre sus vecinos solamente observando las cuerdas dónde tienden la ropa, pero ¿hasta qué punto está en lo cierto? “Policía cubista” es una muy breve historia policiaca con final trágico. “Fahrenheit.com” es un relato futurista en el que un día los terroristas provocan el caos, lo que hace que la sociedad vuelva a la “Edad Media”. Y “Breve alegato contra el naturalismo postal”, que cuenta como un hombre decide enfrentarse cara a cara al cartero de su zona, y tras varias batallas entre ambos, el hombre ya no recibe apenas cartas.

    En conclusión, qué decir de este libro, asombroso, tanto por los temas que trata como por la forma de tratarlos.
    Original, simpático, atrevido con sus relatos y con su forma de ver y tratar los temas, una forma de hacer pensar, de ver que las cosas pueden verse desde muchos puntos de vista y que todo lo trágico se puede ver de forma simpática y atrevida y en definitiva, tratarse de forma natural.

  2. Este relato de Neuman me ha gustado mucho y me ha hecho reflexionar sobre la vida cotidiana y nuestros sueños. Tanto es así, que me ha inspirado lo suficiente para escribir un pequeño poema. Ahí va:

    Evasión:

    Voy a cantar una canción
    y te prometo que no será una muy triste,
    que no vestirá de azul
    ni se escabullirá como un eclipse.
    Hablará de ti un poco
    y puede que de algunos de tus sueños.
    Será testigo del caer de imperios
    y del fin de alguna era.
    Tal vez llegue a la ciudad
    o se escuche en el eco de voces ciegas.
    No obstante, la verdad es
    que eso ni a ti ni a mí nos interesa.

    Voy a cantar una canción
    de proyectos, ilusiones y viajes.
    Del cielo azul sobre el mar
    y del gran sol al final del paisaje.
    Lejos de un sentimiento
    y navegando contra corriente.
    dentro de aquella locura inherente
    con la que todos nacen.
    Cuán difícil la vida es
    nadie lo sabe, pero ya no importa
    pues libre se es al soñar
    y al viajar a una imaginada historia.

    Voy a cantar una canción.
    Mis pensamientos vuelan al espacio
    a una gran velocidad
    chocando y rebotando apresurados.
    Atraviesan galaxias,
    se cuelan por masas de nebulosas
    y visualizan una supernova
    más allá de la tierra.
    No me preguntes por qué.
    Si lo haces, puede que pierdas más tiempo
    y no cojas el avión
    que te lleve a un lugar sin secretos.

    Voy a cantar una canción
    de algún sueño que no encontrarán nunca.
    Mecido en la libertad
    y deseado por muchos y muchas.
    De tímida osadía
    a fuego eterno de frágil promesa,
    siendo punto nómada en la marea
    de adoración suprema.
    Candor hecho de cristal,
    imperturbable al futuro azaroso.
    Y es que sin nada tener,
    parece que promete casi todo.

    Una de las genialidades de la especie humana es la capacidad de soñar, y no solo me refiero a los sueños que el subconsciente fabrica cuando dormimos, sino a los que se hacen durante el día, las llamadas ensoñaciones. Estas constituyen un mecanismo de defensa primigenio ante amenazas psicológicas externas, liberando al cerebro de una percepción dañina a través de la elaboración de otra más agradable. Sin embargo, las ensoñaciones son algo más. Forman parte de nuestras aspiraciones y nuestras metas, es decir, hablan sobre nuestro futuro y de lo que esperamos de la vida. Por último, también mejoran nuestra capacidad afectiva y empatía, siempre y cuando nuestra imaginación nos permita desarrollar una psicología más profunda a través de unos personajes y situaciones inventadas.
    Personalmente, creo que podemos considerar al mundo por acabado cuando la gente decida no soñar y pierda, por tanto, su capacidad de evasión. En ese momento, llevaremos una existencia desnuda, vacía y desoladora. Mucha gente dice que los sueños son solo sueños, pero nada más lejos de la realidad. Es obvio que son esenciales para nuestra realización como personas. Por tanto, no debemos estar avergonzados de nuestra imaginación, ilusión y fantasía. En ellas radica nuestra liberación e independencia personal.

  3. Quedar por la tarde, planear unas vacaciones, escoger la película de los domingos en casa. Todo eso antes de llevarlo a cabo, o no, son planes y han sido fruto de la imaginación.

    Es imposible planear algo o pensar en lo que vas a hacer algún día sin imaginarte a la vez todo lo que podría ocurrir. Normalmente cuando hacemos eso recreamos en nuestra mente lo que más nos gustaría que pasase sin embargo todos esos planes dependen de la compañía que esté incluida en ellos, o simplemente depende de nosotros mismos.

    Esperamos de algo lo mejor y luego las circunstancias hacen que se cumpla o no, no está en nuestra mano que de verdad vaya a ocurrir lo que hemos imaginado; planear una tarde perfecta de primavera con los amigos y que de repente se ponga a llover, escoger el destino de las vacaciones y que por cualquier motivo que haya querido el azar no podamos ir allí, todo eso nos obliga a cambiar de forma repentina el plan que una vez era perfecto en nuestra cabeza.

    Con todo esto solo se puede llegar a una conclusión y es que, no importa si un corte de luz te impide ver la película escogida para el domingo o si un chaparrón te retiene en casa, lo que hay que hacer es improvisar, quién sabe, igual acabas pasándotelo incluso mejor de lo que habías pensado.

    La vida está hecha para vivirla y no para perder el tiempo en organizar el tiempo.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: