Posteado por: bliques | diciembre 20, 2016

Pequeño poema para Lyuba (El libro de los viajes equivocados)

Comencé a escribir este libro en mi libro anterior, cuando me preguntaba por el sentido del destierro. Años más tarde, me encontré pensando en las proyecciones de la diáspora en la vida de quienes la emprenden. En este momento de crisis, el viaje vuelve a sugerirme el retorno de otras épocas y de ciertas ideas que imaginaba, por fin, extinguidas. Este ir y venir, esta espiral, es la historia de mis cuentos. 

                                                                                          Clara Obligado

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spiral

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lyuba no necesita talismanes que la guíen,
repite sus pasos hasta expandir en ellos
la seguridad de quien transita el mundo sola,
pero arrebujada por sus propios pensamientos;
pues revive cíclicamente con cada reminiscencia
la infinita espiral residente en todos los extraños
que se atreven a merodear en su amplitud.

  Valle Mozas Ubago

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Responses

  1. Vivo en la infinita espiral de tu ser,
    merodeo por tu extraña amplitud,
    revivo día a día tu mirada
    como aquel talismán que se expande en mi alma.

  2. Por Normandía vagabas,
    atada al destino, al azar infinito.
    Minuciosamente avanzabas
    por esa brillante caracola
    que se expande por tantos viajes…
    De exiliados, sin futuro.
    Y ahí estabas tú, irisada,
    alumbrando el camino,
    oh Lyuba.

  3. Merodear en la repetición de la costumbre,
    expandirse en la espiral de la infinitud.
    Observar el cíclico talismán la hace revivir
    y recordar su inmortal paso por el mundo.
    Arrebujada en la amplitud de sus pensamientos
    decide que nada más la hará acomodarse a esta vida.

  4. Mientras Lyuba avanzaba hacia su azaroso destino
    y daba vueltas como las infinitas espirales
    de la irisada caracola
    que descansaba en aquella playa de Normandía,
    escuchaba la atemporal melodía
    recordando su minucioso viaje

  5. Lyuba es una estrella agazapada en la noche.
    Con una luz irisada ilumina el camino de los que viajan.
    Brilla con tal intensidad que parece expandirse hasta el infinito,
    y los viajeros que avanzan a ciegas,
    encuentran de alguna forma su destino.
    Fue en ese espacio atemporal
    donde un exiliado del tiempo decidió
    someterse al azar
    y coger la caracola en una playa de Normandía.

  6. Lyuba se expandió cíclicamente gracias a su talismán,
    mientras que Jan revivió arrebujado entre la repetición de las sábanas.
    Gracias a la espiral, vivió de forma infinita y con amplitud,
    sin que le merodeara nada extraño en su vida.

  7. Lyuba observaba al gasterópodo.
    Aquella caracola había formado parte de ella durante mucho tiempo.
    ¿Le dolería dejarla atrás?
    ¿Qué le tendría preparado el minucioso azar?
    La irisada superficie del pequeño refugio brillaba bajo el ardiente Sol.
    Ya no podía detenerse,
    había conseguido
    liberarse,expandirse.
    Todo quedaba en manos del destino.

  8. Avanza el tiempo
    en la atemporal playa,
    donde minutos y horas
    giran como caracolas.
    Será el azaroso destino,
    o el predestinado azar,
    lo que hizo brillar
    en un punto infinito,
    minuciosa, irisada,
    a aquella mujer exiliada.

  9. El azar decidió
    que la caracola debía brillar irisada,
    mientras Lyuba avanzaba
    por esa infinita playa en expansión.
    Será el destino…

  10. Avanza Lyuba entre las finas cuerdas de su cíclico destino.
    Huye del azar, o quizás lo esté persiguiendo.
    Todo acaba de empezar, tienes mil vueltas que dar;
    Respira, vive, siente, que no te encierre el camino infinito.
    Expándete más allá de tu espiral, y, sobre todo, no te preocupes,
    pues no todo pasa por casualidad.

  11. Lyuba viaja por su destino,
    avanza con su andar minucioso sobre un infinito camino en espiral
    que formando una irisada caracola se expande.

  12. Lyuba merodeaba en la amplitud de la ciudad,
    allí encontró una caracola
    esta se convirtió en su talismán,
    el que la protegía de todo peligro,
    sin su protección su vida tocaba el final.

    Para Lyuba su vida daba vueltas, justo como una espiral,
    aquella que gira y gira cíclicamente
    Ella se sentía inmortal.

  13. Lyuba, tan infinita como una espiral,
    cíclicamente merodeas por la vida,
    eres ese extraño talismán,
    que se expande rápidamente por mi mente,
    te quiero, Jan

  14. Lyuba, en busca de su talismán, se expande cíclicamente.
    Jan revive la repetición de aquel arrebujado anochecer.
    Mientras la espiral, extraña e infinita, vive merodeando la amplitud.

  15. Lyuba no encuentra la suerte en su talismán. El ciclo se ha cerrado y ella se ha quedado fuera, merodeando la infinita amplitud de lo extraño. Busca en Jan la espiral que la reviva y la haga sentir arrebujada. El ciclo se ha abierto; comienza la repetición.

  16. Trata de exprimir tu experiencia como nada más;
    de no merodear ni vivir en una espiral inmersa.
    Trata de errar, de caer, de llorar, de levantar, de aprender, de reír.
    Tú, Lyuba, trata de hacer de tus pasos algo infinito.

  17. Pequeño y poderoso talismán, Lyuba mía,
    ¿qué he de hacer para que repitas esa mirada sobre mí?
    Tan sólo con merodear un poco por mi vida, ya logras revivirme.
    Esa caracola extraña e infinita ha conseguido apartarme de ti.

  18. Qué camino tan cíclico, querida Lyuba, se expande como tu talismán.
    Todo se basa en revivir esta repetición complicada, arrebujada.
    La amplitud de esta espiral es infinita.
    Déjame merodear por esta extraña amplitud.

  19. Expandir el talismán cíclicamente, Lyuba
    Repitiendo y reviviendo el estar con Jan arrebujada
    Viviendo extrañamente la amplitud que la espiral infinita merodeaba

  20. Tan frágil como infinita
    merodeas en esa extraña espiral.
    No sabes ya si vives o solo revives
    esa vida tan cíclica…
    Como a un talismán,
    te deseo y te agradezco.
    Gracias a ti, Lyuba
    por darme el sol y la luna.

  21. Lyuba no necesita talismanes que la guíen,
    repite sus pasos hasta expandir en ellos
    la seguridad de quien transita el mundo sola,
    pero arrebujada por sus propios pensamientos;
    pues revive cíclicamente con cada reminiscencia
    la infinita espiral residente en todos los extraños
    que se atreven a merodear en su amplitud


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