Posteado por: bliques | marzo 22, 2017

El haiku de las palabras perdidas

 

Resultado de imagen de el haiku de las palabras perdidas

El haiku de las palabras perdidas
La novela narra dos historias paralelas que acabaran confluyendo en la misma. En 1945 en un Japón tradicional y floral una niña llamada Junko, tan dulce como los adornos que fabrica su madre, y Kazuo, un niño holandés adoptado por un matrimonio japonés, planean una especial cita en lo alto de una colina donde compartirán el haiku que complete el mensaje que ella tiene para él. Pero minutos antes del encuentro estalla la bomba nuclear en Nagasaki y sus vidas quedan separadas trágicamente. Años más tarde, en 2011, Emilian Zäch, un apasionado defensor de la energía nuclear pero frustrado por su fracaso, conoce a Mei. Esta japonesa, galerista de arte, necesita desesperadamente encontrar al amor de su abuela y conseguirá que el arquitecto suizo, encantado por su frescura, la acompañe en su búsqueda.
Andrés Pascual pone en esta centena de páginas su pasión por la cultura japonesa y un mensaje claro: aceptar las derrotas del pasado para poder continuar con una vida plena.

Personajes
Junko: Es una niña japonesa, de piel pálida y mejillas sonrosadas, de la misma elegancia y delicadeza que una geisha. Proviene de una familia tradicional. Es misteriosa e intuitiva, como reflejan sus juegos de poesía japonesa. En su adolescencia, es tímida y discreta pero apasionada. En su madurez, es optimista, luchadora y con una gran vitalidad y esperanza que le permiten vivir en paz obviando las tragedias del pasado.
Kazuo: “Hombre de Paz” en japonés, aunque su verdadero nombre es Victor. Es un niño holandés, de acentuados rasgos occidentales que vive en Japón porque ha sido adoptado por un matrimonio de Nagasaki. Al igual que Junko, vive su amor por ella de forma apasionada aunque en silencio. Tras explotar la bomba, muestra una actitud valiente y solidaria. Las iniciativas que lleva a cabo y su admirable valentía están motivadas por sus ganas desesperadas de vivir y reencontrarse con Junko. Sin duda, son su esperanza e inocencia lo que le mantiene con vida.
Mei: Su nombre significa “brote” en japonés. Es una galerista de arte moderno en Tokio. Es una mujer inteligente y de gran atractivo. Tiene gran devoción por su país y su cultura. Su mayor ilusión es dar con el amor de su abuela, por lo que pondrá todo su esfuerzo en ello. En ella se fusionan la dulzura y una fuerte personalidad que no le dejará rendirse en su propósito.
Emilian Zäch: Este personaje encarna el espíritu de un hombre que vive por y para su trabajo. Ha dejado su vida personal para dedicarse a un proyecto de energía nuclear con el que finalmente fracasa. Es perfeccionista, comprometido y constante con lo que hace. Aparentemente, no parece que vaya a dejarse llevar ni dar de lado su vida profesional por nadie, pero aparece alguien que le cambia los esquemas. Avanzada la novela deja surgir su lado más romántico.

Opinión personal
El haiku de las palabras perdidas es una entrañable historia que muestra dos realidades: la paz y tranquilidad de Nagasaki, su armonía, su paisaje tradicional que evoca frescura y bienestar; y la imagen de un pueblo masacrado por la Segunda Guerra Mundial con familias deshechas, una infección multiplicándose en círculos concéntricos, los efectos nucleares pudriendo los cuerpos. En este momento de la obra, el lenguaje adquiere gran importancia pues la expresividad y la dureza de los términos utilizados para describir los desastres de la Guerra ayudan al lector a hacerse una idea nítida de la crueldad de aquel  explosivo mortal. No obstante, el juego poético es constante incluso tratando los temas más ásperos. Andrés Pascual pone a su servicio metáforas y símbolos que dotan los primero capítulos de una belleza agridulce. Así pues titula alguno de ellos “Bajo la lluvia negra” o “La máscara de Nagasaki”, refiriéndose a la quemadura que adorna el rostro de Junko. Esta novela es también una mezcla de culturas. En ella se encuentran Oriente y Occidente pero siempre resaltando la tradición japonesa, por lo que se infiere el gran apego del escritor hacia el país del Sol Naciente.
En mi interpretación, el mensaje que quiere transmitir El haiku de las palabras perdidas es la importancia de saber reaccionar ante las adversidades que nos pone la vida; no dejar que la esperanza se apague en nosotros, porque cada uno, individualmente, tiene la posibilidad de cambiar los finales con su actitud.
En definitiva, es un libro que se disfruta tanto por el argumento como por la forma en que está escrito y, sin duda, recomendaría su lectura no solo por ser entretenida sino por aportar otra visión más íntima de la Segunda Guerra Mundial.

Nerea Olarte Pérez (Bachillerato)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: