Posteado por: bliques | mayo 18, 2017

Bajo las ruedas (Hermann Hesse)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hans es un adolescente alemán con unas grandes capacidades intelectuales cuya vida se ve condicionada por su objetivo de ingresar en un seminario de alto nivel. El problema es que esta aspiración no es el fruto de una libre elección, sino de una imposición por parte de su familia y sus profesores. Así, se sumergirá en un duro e intenso estudio que le privará de todo cuanto le agrada. Dejará la pesca, de criar conejos, de ir con los demás niños, de disfrutar de su juventud para estudiar matemáticas, latín y griego. Logrará pasar el examen, pero el precio para entrar será demasiado alto: será apartado de su padre y del lugar donde creció y la agotadora preparación le privará de la posibilidad de elección sobre su vida, la salud, la estabilidad emocional y la sensibilidad. Esto, inevitablemente conducirá a un trágico desenlace.
La historia de Hans, constituye así una dura crítica al sistema educativo, cuyo único fin es el máximo desarrollo de la inteligencia lógico-matemática y la lingüística de las personas (las aptitudes académicas), olvidando por el camino la emocional, la corporal, la intra e inter personal… y aboga por el disfrute del momento y el crecimiento personal. Todo esto se aprecia en un fragmento del final de la novela: “A ninguno se le ocurría pensar que el colegio y la bárbara ambición de un padre y unos profesores habían llevado a tal situación a un ser tan frágil. ¿Por qué le habían hecho estudiar hasta altas horas de la noche en los delicados y difíciles años de la adolescencia? ¿Por qué le habían quitado sus conejos, alejado de sus compañeros de colegio, prohibido la pesca y los paseos, e inculcado el ideal vacío y rastrero de una ambición mediocre y devoradora?…”

Opinión personal

El problema planteado por el autor hace ya más de cien años parece ser atemporal, porque actualmente es un tema de gran controversia. Los estudiantes son sometidos a una lluvia de datos que deben memorizar y que les obligan a dejar en un segundo plano otros apartados de la vida que en realidad son más importantes, como son la familia, los amigos o experiencias muy enriquecedoras de las que deben prescindir porque se ven obligados a quedarse en casa a estudiar para poder obtener un número alto en una hoja de papel o memorizar una serie de datos que se olvidarán. De esta forma, sobrepasado un límite, cuanto más triunfemos académicamente, menos lo hacemos como seres humanos, pues menos nos realizamos.

No opino que todo lo memorizado sea innecesario ni mucho menos, pero sí que creo que hay un excedente de información y que la presión sufrida por un gran parte de los estudiantes es un asunto preocupante al que no se hace caso porque la gente ya lo ha asimilado, es algo normal, siempre ha sido así, ¿por qué debería cambiar ahora? Pero no es normal como sufren y se agobian los estudiantes y además cada vez más. Debería haber una depuración de asignaturas y muchas de ellas ser enfocadas de una forma más práctica, porque es una pena que después de unos meses sean olvidadas pese a todo el esfuerzo que se puso sobre ellas.
En cuanto a mi opinión acerca del libro, debo reconocer que se me hizo muy lento e incluso pesado, pese a ser muy breve. Además, aunque el mensaje que transmitía a través de Hans es un asunto que me afecta personalmente, no me sentí apenas identificada con este. El estudio le había convertido en un joven introvertido, enfermizo y sinceramente, poco interesante. Tan sólo en Heilner encuentro un personaje entrañable y con una fuerte personalidad, pero este apenas aparece veinte páginas. Entiendo la razón de la brevedad de su aparición, pues su función tan sólo es servir como contrapunto con Hans y de transmitir la crítica del autor. Pero sinceramente, al desaparecer Heilner de la obra desapareció también mi interés por esta. Por otro lado, sí que es verdad que el libro estaba muy bien escrito, principalmente a la hora de describir lugares o escenas, pues sin haber visto nunca como es la Selva Negra, el pueblo o el seminario, me pareció conocerlos perfectamente.

Cristina Alcázar  (1º Bachillerato)

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